Quinta generación

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Por:
  • eduardor-columnista

La quinta generación de comunicaciones móviles, comúnmente referida como “5G”, representa una promesa tecnológica sin precedentes para todos los usuarios de dispositivos móviles a nivel mundial.

El estándar 5G ha estado en la discusión de la industria y de los reguladores por algún tiempo.  Durante el Congreso Mundial Móvil, celebrado hace unos días en Barcelona, España, las discusiones en torno a la instrumentación de esta tecnología se situaron, como era de esperarse, en un lugar importante en la agenda del evento.

La nueva generación de comunicaciones móviles promete brindar velocidades de acceso al Internet, tanto de descarga como de carga, que modificarían por completo la experiencia que los usuarios tenemos con la generación actual, 4G, de teléfonos móviles y otros dispositivos.  Con estas velocidades el uso que podrá darse a las redes móviles será más variado e intensivo, superará en mucho las tendencias actuales centradas en la navegación de la red, el uso de los servicios de mensajería y, en algunos casos, el consumo de contenidos audiovisuales a través de esta infraestructura.

La fecha prevista a nivel mundial para el despliegue masivo de redes de 5G es el 2020.  Parece, sin embargo, que en algunas latitudes tomará más tiempo convertir a esta nueva generación en una realidad asequible para el público usuario.

Las razones de este posible retraso son diversas. Señaladamente, el estándar 5G requiere de una cantidad de espectro mucho mayor al que ha sido asignado en muchos países para el uso de los operadores de telecomunicaciones.  El déficit de espectro asignado, y necesario para esta evolución tecnológica, es uno de los principales obstáculos para su oportuna instrumentación.

Otra dificultad tiene que ver con la existencia de dispositivos, tanto de red como terminales, debidamente normalizados para interoperar correctamente entre sí. La etapa de pruebas, ya iniciada por algunos operadores y fabricantes de equipos, debe adquirir un ritmo más acelerado para lograr el grado de interoperabilidad deseado.

Además, está el tema, siempre presente en la industria de las telecomunicaciones, de la altísima inversión que requiere ser realizada para este nuevo despliegue tecnológico, cuando aún los operadores de muchos países invierten en sus redes de cuarta generación, aunado a la posibilidad de recuperar dicha inversión muchas veces enfrentando problemas derivados de la regulación aplicable.  Por ejemplo, regresando al tema de la asignación de nuevas frecuencias del espectro, el alto costo que generalmente deben cubrir los operadores por este recurso, disminuye su capacidad para invertir en los nuevos elementos para el despliegue de las redes del futuro.

De acuerdo con información generada durante el Congreso Mundial Móvil, el mayor avance en el despliegue del estándar 5G se registra en los Estados Unidos de América y en países asiáticos como Corea del Sur, Japón y China. Otros países importantes, como los europeos, se reporta van más atrasados, entre otras razones debido a la distinción en la aplicación de las políticas por las administraciones de los diversos países que conforman la Unión Europea.

La quinta generación de comunicaciones móviles ya no es un tema de ciencia ficción, sin embargo, su materialización plena aún reviste una complejidad importante.