Redes antisociales y violencia

Fase 2
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Hace diez años, las redes sociales parecían un ágora civil, una plaza virtual dónde compartir y debatir. Fantástica herramienta de comunicación bidireccional. Que por su horizontalidad, inmediatez y penetración global ilusionaron, fascinaron.

En 2012, la memoria fresca de revueltas civiles, revoluciones de terciopelo versión 2.0, colocaron a tuiteros y similares en el umbral de definir, desde un teléfono inteligente, el futuro político y social de nuestro país.

No fue así, la elección presidencial se resolvió con las fórmulas clásicas pero efectivas, posicionamiento en medios convencionales, operación electoral, ríos de dinero de todos colores y desde todas las candidaturas. Quien tuvo más saliva se llevó el pinole.

En 2018, las redes tampoco decidirán. Son colectivos cada vez más antisociales, sociópatas, anónimas hordas de porros y porristas atacando, alabando; ejércitos robóticos que falsean sondeos a gusto del cliente, nuevos estrategas para el posicionamiento de cualquiera, gerentes de comunidad, con los influenciadores, lo de hoy es lo efímero.

Ricardo Alemán fue despedido por retuitear una de las miles de estulticias que inundan las redes. Del meme pasó al cese. Se trata de violencia frivolizada, agresión ilustrada con foto montajes híbridos, ideas cortas para asuntos largos.

Hoy, la sociedad y algunos medios sobrereaccionan a la virtual tiranía de las redes, a sus like o no-like; en el México global los revolucionarios de Starbucks fijan minitemas y hacen minidebates a partir de noticias falsas, verdades a medias, videos de calcinados, de mapaches, manipuladores organizados en bandas, que se respaldan en el barrio cibernético, tierra de todos, de nadie.

Insinuar a través de memes y momos matar a alguien, propagar “humor negro” como tuiteó Denisse Dresser cuando solicitó un piloto depresivo para el avión presidencial; hablar de fusilamientos, expropiaciones a ritmo de mentada de madre como Taibo II o su hija Marina advirtiendo a los contra-chairos que se acerca el tiempo de hacer maletas, es igual, violencia.

La crítica, critica. La protesta, protesta. La violencia, violenta. Un México bronco o con el tigre suelto también es posible, se requieren frases bravas e ideas bruscas, una chispa que prenda la pradera árida de las redes antisociales. Una chamba más una menos es irrelevante, cuando la sangre llegue al río vendrá lo trascendente y eso ya lo vivimos, pero se nos olvida.

Ricardo Anaya, nuevo líder moral del PRD. Durante el aniversario 29 del PRD, el pasado fin de semana, en su acto conmemorativo bajo el Monumento a la Revolución, la geometría política mexicana asistió al funeral de la izquierda. El panista Ricardo Anaya ofició las exequias amarillas. Al lado, acólitos de en la liturgia, el candidato del PAN al Senado, Miguel Ángel Mancera, y Santiago Creel, secretario de Gobernación con Fox.Negociaciones cupulares y pleitos tribales terminaron por incrustar al partido crisol de los movimientos progresistas más acabados, dentro del confesional partido fundado por Manuel Gómez Morín. Ver para creer, un apéndice.