Jueves 24.09.2020 - 03:46

Regina y el riesgo de reportear

JJ Macías, apenado por narración de comentarista de Multimedios
Por:

Julián Andrade

Ser periodista fuera de la ciudad de México es peligroso y reportar sucesos de policía y justicia lo es aún más. En 2011 en nuestro país fueron asesinados 12 colegas y en Colombia, en el mismo lapso, sólo uno.

La comparación es pertinente ya que ambos países enfrentan el problema del narcotráfico y de las grandes bandas criminales.

También hay, por supuesto, la consabida negligencia de las autoridades y la amenaza constante de funcionarios corruptos. Lo distinto, es que en Colombia existe una profunda solidaridad gremial, en la que las diferencias, entre los medios de comunicación, no importan al momento de condenar la violencia.

El sábado fue asesinada en Veracruz la corresponsal de la revista Proceso, Regina Martínez.

Las primeras investigaciones revelan que fue golpeada y asfixiada hasta la muerte.

El gobernador Javier Duarte condenó el hecho y ordenó al procurador, Amadeo Flores, la creación de un grupos especial que dé con los asesinos de Martínez para que sean llevados a prisión.

Colegas de todo el país han protestado y exigen que esta vez no prevalezca la impunidad y que de paso se avance en las otras investigaciones pendientes de conclusión.

Sin duda son pasos en la dirección correcta, pero no van a tener un final promisorio mientras no se establezca una verdadera política de estado de protección a la labor periodística.

Hace un par de semanas conversé, en Efekto TV, con Darío Ramírez, el director de Artículo 19 para México y Centro América (http://bit.ly/ISCNWo), y me decía que no existe esperanza para mejorar la situación, en tanto no se implementen verdaderas dinámicas que conduzcan al castigo de los asesinos de periodistas.

El Estado está fallando en su obligación de dotar de un contexto seguro para que puedan realizar su labor, y uno de los factores para que esto ocurra es precisamente la ausencia de un verdadero estado de derecho.

No se trata, por supuesto, de que el gremio periodístico sea más importante que otros, pero sí dejar en claro que se está violentando un bien público que es el derecho a la información.

Igual de importante es conocer qué ocurrió en cada uno de los casos, 67 en los últimos años, incluido el de Martínez, más allá de cuál sea el desenlace de cada uno de ellos.

Es más, la mecánica de los crímenes puede ayudar a construir modelos de cobertura menos riesgosos y a detectar peligros de modo temprano, cuando aún se pueda hacer algo al respecto.

Hay que insistir, las veces que sea necesario, que sólo rompiendo el círculo de la impunidad, en este y tantos temas, es como se irán fincando los cimientos que propicien una mejoría en la seguridad ciudadana.

Martínez era una periodista respetada y querida en Veracruz, su muerte debe servir de acicate para expresar un ¡ya basta! y para mostrar que podemos unirnos en lo esencial y sobre todo en aquello por lo que está en juego la vida misma.

julian.andrade@3.80.3.65

Twitter: @jandradej