Ricardo Anaya, ¿un peligro para el PAN?

JJ Macías, apenado por narración de comentarista de Multimedios
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El líder panista enfrenta un dilema complejo cuando se es hombre de poder, cuando la ambición política es vocación. Ricardo Anaya puede ser el líder que regrese a su partido a la presidencia en 2018, o quien lo ponga fuera de competencia para los próximos 6 o 12 años.

Margarita Zavala y Rafael Moreno Valle cuentan con activos distintos, pero valiosos en ambos casos.

La exprimera dama tiene niveles de conocimiento como ningún otro panista; su imagen se asocia con honestidad por sobre los negativos vinculados a la gestión de su esposo, su trayectoria previa al sexenio calderonista es carta de presentación difícil de igualar y, encima, es una mujer sencilla, empática, articulada; en resumen, una candidata excepcional y pertinente para los tiempos y desánimos nacionales.

El gobernador de Puebla goza de otros activos. Operador político nato, eficiente, creador de redes financiadas desde la Angelópolis con alcances en vastas regiones, patrocinador de carreras políticas a través de legisladores y dirigentes locales deudores de lealtad, acreedores de expectativas, Moreno Valle no deslumbra en las encuestas, pero su aportación se antoja indispensable para cualquier proyecto sólido rumbo al 2018.

Ricardo Anaya firmó los triunfos de junio pasado para su partido y para las alianzas con el PRD; el de Querétaro presume ser el líder más ganador de la historia panista, ningún liderazgo anterior obtuvo tantos votos.

La estampa ganadora y las encuestas posteriores a los spots electorales que lo ubican a niveles de competencia con Zavala y Moreno Valle, distorsionan la visión y prospectiva del actual pastor albiazul.

Si Anaya Cortés se empecina en ser candidato presidencial y está dispuesto a enfrentar, primero a Moreno Valle, arrebatándole control y posiciones en el partido, trastocando su perspectiva para la siguiente elección en Puebla, cuyo proceso natural inicia apenas tome posesión Tony Gali para su miniadministración, tras la cual la esposa del actual gobernador, Martha Erika Alonso, tiene serias aspiraciones, la primera fractura en el aparato operativo electoral azul sobrevendrá.

Con Margarita Zavala la pelea es en otro terreno: sin soporte financiero como el de Moreno Valle, a la exprimera dama se le ha combatido con formal frialdad; a donde pueden no la invitan, la marginan de escenarios en los que opacaría al líder, pagan encuestas para tratar de aterrizarla, de acercarlos; promueven por fuera del partido voces y plumas críticas a la gestión de Felipe Calderón para minarla por su asociación marital.

Ricardo Anaya divide para vencer, para convertirse en solución inevitable. El líder panista desestima la equidad interna; apuesta por la eficiencia inmediata, por el éxito reciente; pone en riesgo la unidad orgánica y estructural. Anaya puede ser exitoso capitán o un peligro para los suyos. Madero ya cruje y otros ruidos anuncian presiones al interior de su barco.

urdiales@prodigy.net.mx

Twitter: @CarlosUrdiales