Se acabó la fiesta

JJ Macías, apenado por narración de comentarista de Multimedios
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Río de Janeiro. Día 17

¿FINAL FELÍZ?

En algún sentido lo es. El balance mexicano resultó al final amable, después de largos días de sufrimiento, enojos y ánimos bocabajeados.

En buena medida las medallas obtenidas, junto con los muchos cuartos lugares de los atletas mexicanos, dan una mejor cara, y sobre todo, una idea más clara de la realidad del deporte nacional.

Lo obtenido no cambia la esencia de las críticas y la necesidad de una transformación profunda del deporte mexicano.

Las cinco muy bien ganadas medallas son producto del gran esfuerzo de los atletas y de los apoyos colaterales que tienen, como es el caso de la Sedena.

La Conade y el COM hacen sus tareas con los atletas, pero debido a sus innumerables enfrentamientos no se puede apreciar el justo valor del deporte mexicano porque los apoyos a menudo se ven condicionados.

Los ganadores de medallas, María del Rosario Espinoza, Germán Sánchez, Ismael Hernández, Guadalupe González y Misael Rodríguez, son claro ejemplo de atletas con objetivos bien definidos. Su desempeño fue notable, sabían lo que tenían que hacer, y lo hicieron.

La reacción de Guadalupe González al cruzar la meta con el segundo lugar en la marcha de 20 km. está para no olvidarse: “se me fue el oro, no se los pude dar”. Como estaban las cosas la plata era oro para todos, pero no para ella.

Lo que quizás no se ha aquilatado en su justa dimensión es el valor de María del Rosario. La connacional es una leyenda en taekwondo. Ha sido medallista en tres diferentes Juegos Olímpicos, es la única atleta mexicana que lo ha logrado.

Los atletas por fin sonrieron. Conversando con algunos de ellos refieren que ojalá en el balance se tenga una idea precisa de la realidad del deporte mexicano y de ellos mismos.

Se dicen poco reconocidos, particularmente por los medios de comunicación.

La relación entre los atletas y los periodistas debe revisarse. Se ha ido deteriorando de tal manera que los deportistas han llegado a la conclusión de que entre más lejos se coloquen los atletas de los medios para ellos mejor.

Tienen algo de razón. Aseguran que sólo se ve una parte, un instante, una fotografía o un momento, de lo que hacen.

Sólo ven lo que pasa en la competencia y no se “toma en cuenta todo el proceso de preparación que nos llevó a estar aquí”.

Vendrán días en que se darán golpes de pecho y de ahí somos de la idea de que pasará poco. Si bien los atletas tienen apoyos significativos también padecen muchos problemas, los cuales ellos resuelven, a través de familiares, amigos o empresarios a quienes les interesa el deporte.

No hay nada como saberse competitivo; se puede ganar o perder, pero no se puede dejar de ser competitivo. Ésta debe ser la primera aspiración, ellos lo saben y lo debieran saber en el país.

¿Qué pasará en Tokio? Todo dependerá de lo que se empiece a hacer desde hoy. Pocas cosas como las alegrías, tristezas y emociones que provoca el deporte; hagamos que ellos sonrían.

DE NUEVO RUMBO

A LA TERCA REALIDAD

A Brasil le costó mucho dinero, mucho esfuerzo y muchas críticas hacer los Juegos Olímpicos. En su día después los brasileños lo primero que tendrán que resolver es su aguda crisis política.

Hacia finales de mes Dilma Rousseff se defenderá en Congreso de las acusaciones de corrupción. Todo parece indicar que su futuro está escrito y no volverá a la presidencia de su país.

También tendrán que ver cómo le hacen para salir de sus problemas económicos derivados de la inversión en los Juegos, y también de la muy compleja situación interna en el país.

Los manifestantes tomarán una tregua por los Juegos, pero es previsible que desde hoy las cosas pueden cambiar. El futuro es incierto para Brasil, pero, insistimos: han hecho unos grandes Juegos Olímpicos; viene la inevitable cruda.

 RESQUICIOS. Desde mañana de nuevo nuestra terca realidad. Gracias por estar estos días con el QUEBRADERO desde Río.

solorzano52mx@yahoo.com.mx

Twitter: @JavierSolorzano