Viernes 4.12.2020 - 02:45

Seres de otro mundo

JJ Macías, apenado por narración de comentarista de Multimedios
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La fatiga venció a Gamés mientras un canal de televisión peroraba frente a sus ojos. Las voces se sumaban unas a otras como en una obra de Ionesco, qué dice Gilga Ionesco, el discurso de un maniaco, qué dice Gamés un maniaco, más bien unas voces de ésas que oyen los esquizofrénicos cuando les hablan las paredes. A punto de que los párpados bajaran el telón, Gil abrió unos ojos de plato cuando la actriz Irán Castillo hablaba de la película en la cual actúa: Viernes de ánimas, un filme (así se dice) de terror dirigido por Raúl Gómez y producido por Paranoid Pictures Studio. Ser actriz y promover el estreno de la película en la cual se actúa es algo natural, menos común es el hecho de que la actriz en cuestión diga que vivimos acompañados de almas en pena, fantasmas, ánimas que se ubican en diversos planos.

Irán explica: “Cada plano de la conciencia tiene una frecuencia y, como todos somos energía, nosotros estamos vibrando en una frecuencia y ellos en otra, por eso nosotros no los podemos ver, pero hay gente que sí puede vibrar en esa frecuencia y los ve. Yo no los he visto, pero los he sentido. Siento presencias, cosas”. Gil sintió mello. Gamés se llevó los dedos índice y pulgar al nacimiento de la nariz y meditó: a estos cuentos de frecuencias y voces y presencias (cias-cias) algunos neuropsiquiatras le llaman esquizofrenia. Irán: usted es muy joven y muy bella para andar hablando con las frecuencias y seres invisibles. ¿O acaso usted cree que nos acompañan los muertos? Mjuu.

La verdad, aquí entre nosotros, Gamés también siente presencias en el amplísimo estudio. En una ocasión ese espacio fue invadido (ah, la voz pasiva) por un persistente olor a lavandas del pasado, un viento del otro mundo. A lo mejor Gilga vibra durísimo en uno de esos planos de los que habla con verdadera convicción la joven actriz Irán Castillo. Incluso un día oyó unas voces que decían cosas raras como éstas: “Tatic vive, la lucha sigue”. Mello. O bien este eco maléfico: “Desde esta plaza, les decimos que nuestro movimiento sí participará en las elecciones del 2012”. Mello.

Gamés pensó que se estaba volviendo loco hasta que se tranquilizó y entendió que se trata de presencias, ánimas que

van y vienen por el amplísimo estudio. Un día sí estuvo muy fuerte porque escuchó con la claridad diabólica de una noche en el cementerio estas frases de ánimas: “México está mejor de lo que parece”. Mello.

Control en ristre, Gil le cambió a otro canal que no tuviera tantas ánimas y cerró los ojos vencido por el cansancio. Ese día había tallado su alma contra la piedra dura del trabajo; además, unas horas atrás estuvo a punto de ser atropellado por un ciclista. Se sabe que cada vez hay más entusiastas que usan las bicicletas de Ebrard para trasladarse de un lugar a otro. Felicidades, la ecología está de plácemes, hagan la fiesta y abracen un árbol. Pequeño problema: ahora hay que darles un curso de educación cívica a los ciclistas inciviles, que son todos. Suben y bajan de las banquetas, avanzan en sentido contrario, amenazantes, no respetan las señales de tránsito, se detienen a media calle, aparecen de pronto como las ánimas de que habla Irán Castillo. Lo que nos faltaba: ciclistas inciviles que se sienten superiores a los automovilistas y los peatones.

Gilga planea un secuestro masivo de ciclistas a manos de los misántropos desaparecedores. Mello.

Como todos los viernes, Gamés va de copas con amigos verdaderos. Por esta razón, una frase de Voltaire en jarras lo despidió muy molesta en la puerta del amplísimo estudio: “Buscamos la felicidad, pero sin saber dónde, como los borrachos buscan su casa, sabiendo que tienen una”.

Gil s’en va

gil.games@3.80.3.65