Sheinbaum: regresión y opacidad

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Por:
  • rodolfoh-columnista

Recogí por la calle un panfleto promocional de Claudia Sheinbaum. Como siempre ha sucedido, las izquierdas en la ciudad madrugan a todos con sus campañas. Pero lo singular de esa propaganda es la fotografía, en donde aparece la aspirante junto a su líder y Mesías.

Sin él, ella no se explica, no existe, no es nadie. Su preparación académica pasa a tercer plano (porque además no hay una sola acción que yo recuerde, a lo largo de tantos y tantos años que ha estado viviendo del presupuesto público, que pueda adjudicarle a favor del medio ambiente, que se dice que es su especialidad).

Recuerdo muy bien la pesadilla de ruido incesante que se escuchaba día y noche en mi casa, cuando se construyó a toda prisa la primera línea del Metrobús. No pasaron ni dos meses de haber sido inaugurada, que tuvo que rehacerse toda la carpeta asfáltica porque no aguantó el peso de los autobuses.

Para una mente que sospecha, la prisa y el mal trabajo realizado apuntaron a una urgencia de recursos para la campaña del tabasqueño. Y los segundos pisos corrieron con la misma suerte. Se reservó la información, pero sabemos algo de su elevadísimo costo: ¡5 mil 680 millones de pesos! (a razón de medio millón por metro lineal de construcción).

La mala calidad de la construcción salta a la vista, y quizás sean los únicos pasos elevados que sufren de inundaciones en el mundo. Ésa es Claudia Sheinbaum, cuyo esposo fue captado en video recaudando dinero de manos de Carlos Ahumada.

Ella no es el cambio, ella es la regresión a un gobierno corrupto e ineficiente que lo único que hizo fue regalar dinero. No hay propuesta de su parte, solamente fanatismo de izquierda y adoración absoluta e incondicional a su líder.

Es una política de viejo cuño y que sabe amañar las cosas de tal suerte que se puedan encubrir las malas prácticas. Ella no representa ni la modernidad, ni la transparencia y mucho menos la rendición de cuentas.

Su postura más fuerte es siempre decir que Mancera se ha alejado de la izquierda, como si una ideología hecha gobierno fuera capaz de abordar los enormes problemas y rezagos que padece la ciudad. Como si hablando de izquierdas y de derechas los ciudadanos fuéramos a obtener respuestas a nuestras muchas necesidades.

Pero independientemente de ese perfil, su falta de vigor y de entusiasmo delatan a una persona cansada y que está ahí solamente a instancias de su superior, y no por una convicción y un compromiso con la ciudad.

Tengo la impresión de que el dedito no apuntará hacia ella. El eterno candidato la necesita a su lado, ayudándole en esas tareas delicadas que sabe fraguar en la oscuridad, y que pareciera ser su medio natural de trabajo.

La ciudad no merece eso, no necesitamos a alguien que ya tuvo la oportunidad durante muchos, pero muchos años, diciéndonos que ahora sí nos va a ir bien. Carece de credibilidad y los hechos hablan por sí mismos.

Twitter: @RudyCoen