Sin extraordinario no hay futuro

JJ Macías, apenado por narración de comentarista de Multimedios
Por:
  • javier_solorzano_zinser

Las muy malas sensaciones que dejó el final del periodo ordinario de sesiones en el Senado podrían cambiar con un efectivo y comprometido periodo extraordinario. La pelota está del lado de Los Pinos y del Senado, para que después entren en acción los diputados. Si quieren llegar a acuerdos tienen que ceder y para ganar no hay de otra que ceder, ya no son tiempos de llevarse todas las canicas, como algunos acostumbraban.

La jornada del 5 de junio tiene a senadores y diputados metidos en otras dinámicas, las cuales los tienen absortos con lo que pase antes y después de las elecciones. Nadie se quiere mover, nadie quiere legislar y nadie desea comprometerse porque al hacerlo antes de las elecciones se mete en la muy singular forma de ver y actuar en la política, entra en los terrenos de las monedas de cambio.

Una de las razones por las cuales no hubo consensos radica en ello, todos tienen la mente en las elecciones y el resto puede esperar. Se reconocen e identifica que existen diferencias entre los partidos en los tres grandes temas que quedaron pendientes, pero al final nadie hizo el menor esfuerzo para llegar a acuerdos.

Hasta ahora no hay certeza de que se convoque a un periodo extraordinario en el cual se terminen de discutir y aprobar las leyes secundarias del SNA, el mando único y el uso medicinal, y quizá otros, de la mariguana. Si no es así, no tiene sentido un extraordinario.

Si no lo hacen en estos meses no se ve cómo lo puedan hacer más adelante, no hay espacios para ello. A partir del nuevo periodo ordinario, el 1 de septiembre, los legisladores están obligados a la glosa del informe presidencial y a la discusión y aprobación de los presupuestos de ingresos y egresos del 2017.

La urgencia no tiene que ver sólo con los tiempos o los espacios. Tiene que ver también con la importancia de estos temas en sí mismos y porque a través de ellos se puede ir construyendo un cambio del estado de las cosas en el mediano y el largo plazos. Son temas que convergen y que apuntan hacia direcciones comunes.

No se puede, como decíamos la semana pasada, catafixiar entre ellos. No hay manera ni tiene sentido porque cada uno de ellos tiene su valor intrínseco, su peso propio y su desarrollo particular. Negociarlos es un absurdo y es perder de vista lo que cada uno vale per se. Podrían, bajo el esquema del te doy y me das, sentirse presuntos ganadores, pero al final nadie gana.

Todo quedará si es así en un mazacote que a nadie le viene bien y que deja a la corrupción, por poner uno de los temas fundamentales en la mesa, en terrenos similares o peores a los actuales. El Legislativo está ante la oportunidad de enfrentar seriamente, con la ley en la mano, lo que incluye definiciones y penalizaciones concretas, uno de los males mayores del país, la corrupción.

Sin extraordinario, para aprobar estos temas, el Legislativo echa al cesto de la basura todo lo que ha discutido y prometido. Se está jugando un lugar en la historia, pero sobre todo está dándole la espalda a una serie de problemas que tenemos muy bien detectados y discutidos que al aprobarlos podrían darle al país nuevos ánimos e impulsos; sin extraordinario no hay futuro.

 RESQUICIOS. Así nos lo dijeron ayer:

* Cierro mi trabajo en la diplomacia mexicana de más de 25 años cumpliendo con el encargo de fortalecer nuestras relaciones con Cuba. Lo que se ha llamado el relanzamiento de las relaciones entre México y Cuba retomó una tradición histórica de excepcional cercanía, pero está fundamentalmente orientado por la visión de futuro. Ahora es tiempo de volver a mi país a atender asuntos familiares y personales: Embajador Juan José Bremer de Martino.

solorzano52mx@yahoo.com.mx

Twitter: @JavierSolorzano