Sitios de refugio

Fervor botanero
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Desde las elevadas sillas en forma de tronos, atendidas por pintorescos boleros, los chilangos disfrutamos de gratificante, y hasta terapéutica relajación ante el caos y el estrés citadinos. Estos puestos funcionan para el aseo del calzado y de paso, para enterarnos de las últimas noticias, ya sea leyendo los periódicos que los dueños nos ofrecen o vía atinados comentarios de expertos (sobre todo en política, deportes y espectáculos). Los lustradores de calzado se convierten en psicólogos empíricos para hombres y mujeres que cuando necesitamos de la calidez humana, generalmente nos escuchan e infunden optimismo.

Siempre resulta grato andar por los caminos de la vida con los zapatos relucientes, tras la aplicación del clásico trapazo y su inseparable rechinido. Nuestro estado de ánimo mejora después de pasar algunos minutos en compañía de tan agradables personajes urbanos.

[caption id="attachment_812565" align="aligncenter" width="1408"] Fotografía: En medio de la vorágine aparecen espacios para tomar un respiro y continuar el día con los zapatos como nuevos.[/caption]