Domingo 20.09.2020 - 19:05

Socialismo del Buen Vivir

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En un artículo reproducido por Regeneración.mx, el órgano oficial de Morena, el expresidente populista de Ecuador, Rafael Correa, lamenta haber creado una clase media “que sucumbe fácilmente al estilo de vida a lo New York”. Una clase media que, asegura, “es antagónica a los pobres”.

¿Por qué se lamenta? Ah, porque esa clase media ecuatoriana creada en sus dos mandatos (de cinco años cada uno) votó en su contra para que pudiera reelegirse de por vida, como Chávez, Maduro, Evo, Daniel Ortega…

Su teoría es similar al razonamiento soviético de que la “pequeña burguesía” es una clase especialmente egoísta y ambiciosa, ambivalente y traidora. Según Correa, esa clase social es la que “sucumbe más fácilmente a los cantos de sirena del estilo de vida a lo New York”.

Aunque tampoco es de asombrarse: la premisa del populismo chavista (engendrado por el comunismo cubano) consiste absolutamente en impedir que crezca una clase media autónoma, que no dependa de las dádivas del gobierno y que pueda ejercer su voto electoral libremente.

Es la función de las universidades creadas por AMLO en la CDMX: una estafa al dinero público del gobierno capitalino, que les da 897 millones de pesos encubiertos como “proyecto académico”, pero que es utilizado para pagarles sin trabajar a los alumnos y que sirvan de carne de cañón a Morena.

El primero de estos planteles, inaugurado en 2001, sólo ha graduado 43 alumnos, cada uno al costo de ¡107 millones 464 mil 428 pesos! Cada uno cuesta 55 veces más que la universidad más cara del mundo, la George Washington, de Estados Unidos, que cobra 39 mil 240 dólares (778 mil 914 pesos).

Una cuenta reveladora: más de cinco mil millones de pesos del erario gastados en 13 años para titular a 43 alumnos. Vamos: con cinco mil millones de pesos pueden ser enviados 100 jóvenes mexicanos talentosos a estudiar a Harvard, incluidos alimentación y casa.

En cambio, mantenemos en esas universidades de la CDMX a un conjunto de perezosos y a enviados y colaboradores del eje bolivariano, en calidad de asesores, maestros, conferencistas. Populismo a pulso: el gobierno les paga por no hacer nada, y los beneficiados se aplastan, felices de la vida.

A gente como los estudiantes de esas universidades no les interesa convertirse en una clase media “que sucumbe fácilmente al estilo de vida a lo New York”, porque, para conseguir eso, tendría que trabajar. Así que son el sueño perdido de Rafael Correa.

En su artículo, el expresidente ecuatoriano añora los gobiernos populistas de “Hugo, Dilma y Lula, de Cristina…”. Les llama, por cierto, “gobiernos populares y adscritos al Socialismo del Buen Vivir”.

Socialismo del Buen Vivir.

Sí, sí: pueden recordar y guardar el nombrecito.

Para el mañana.