Martes 22.09.2020 - 08:34

Tasas de inflación fidedignas

Guía del Consumidor
Por:

Es común escuchar que la tasa de inflación reportada por el Banco de México no coincida con la que la sociedad en su conjunto percibe en la compra de sus bienes y servicios, motivo por el cual se afirma que es un engaño la publicación de esa cifra.

De acuerdo con el central la tasa de inflación en 2009 fue de ¡3.57%!, la cifra más reducida desde 2005, cuando se ubicó en 3.33%. ¿Los habitantes de este país observamos en nuestras compras realizadas durante el año un aumento en los precios promedio de 3.57%? Seguramente la inmensa mayoría de la población estará en total desacuerdo con este número y convendrá que en el mejor de los casos correspondería al aumento que se observó, sí, pero únicamente en diciembre. No hay tal.

¿Por qué esta doble perspectiva sobre la misma información? En tanto que los consumidores registran el aumento absolutamente en todo lo que compran, el Banco de México aplica una Encuesta para obtener el cálculo del Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC), lo que coloquialmente llamamos inflación. En ésta no se incluyen todos los bienes y servicios que se comercializan en nuestra economía, se mide considerando únicamente 315 productos genéricos clasificados en ocho subíndices y en estos no todos tienen el mismo peso porcentual. La ponderación es diferente y corresponde a la importancia de cada concepto dentro del gasto realizado, según se observa en la gráfica que se anexa.

Los ocho subíndices y el número de productos que incluye cada uno de ellos, son los siguientes: Alimentos, bebidas y tabaco, 122 productos; Ropa, calzado y accesorios, 39; Vivienda, 14; Transporte, 21; Muebles, aparatos y accesorios, 42; Educación y esparcimiento, 30; Salud y cuidado personal, 40, y Otros servicios, 7, lo que suma los 315 productos mencionados.

Además, la encuesta se aplica con una periodicidad quincenal y exclusivamente en 46 ciudades del país, no en la república en su totalidad, lo que discrimina a todas aquellas localidades menores de 20,000 habitantes.

Con estos antecedentes es evidente que el efecto de un aumento en el precio de un producto determinado no necesariamente tiene la misma incidencia en el bolsillo del consumidor que en el mencionado Índice Nacional de Precios al Consumidor, con el agravante que es posible que el producto en cuestión no se encuentre incluido en los 315 productos genéricos objeto de la encuesta y por tanto ese aumento simplemente no aparece.

Quizá ahora se entienda mejor el reducido impacto que el aumento en el precio de las gasolinas tiene sobre el INPC, dado que la ponderación que corresponde a la Magna es de 3.19002 y a la Premium de 0.46658. Evidencia absoluta.

salustio.garcia@anahuac.mx