The Heart of the Matter

Resumen de noticias en los embates del Covid-19
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Se pronuncia la sílaba para agregar al mundo un fragmento de prosodia pertinaz: el hombre dice sobre los restos del silencio, derrama afines en las coordenadas de partituras hambrientas. Los caminos de la jaculatoria: zumbas bamboleantes. Primero fue la enunciación; después, el anhelo: en el principio, el silabeo; más tarde, el apetito. Aparecieron los salmos ceñidos a la cadencia de la risa de Dios. La misa, pretexto para que el hombre expusiera y recontara lances. Salmodias: ruegos, rezos, dejes, tonadas teñidas en almagre pétreo, en azul de aparente indulgencia, en marrón filoso, en  rojo insinuante. Y se hizo la copla.

El bolero es una crónica que cuenta en dos estrofas con estribillo las rutas del desamor. El tango: “un pensamiento triste que se baila” (Discépolo, dixit) en los tajos del deseo. El blues, sollozo  de doce compases mojados por las corrientes del río que acopia todos los dolores del mundo (Misisipi: caligrafía de resonancia). El soul, clemencia espiritual. La cosecha precisa de la canción extendida, obsesionante y voraz. El violín dialoga con un viejo bandoneón. Se vocea la sílaba para transcribir los enigmas. Todo se cimenta en la espiral del corazón que indaga en las tramas de la existencia: la tonada

proclama el atributo.

[caption id="attachment_809396" align="alignleft" width="150"] The Heart ofthe MatterArtista:Jane MonheitGénero:Blues, soul, jazz…Disquera:Decca, 2013[/caption]

¿Qué hacemos sino tararear para que los estragos no interrumpan la siesta? Hay un sol desnudo sobre el mundo que solamente la tonada escolta en su luz de aridez acariciante. / Somos hijos de sonoridades sublimadas en la mirada de Dios. “La distancia que hay entre el cielo y la tierra / es una herida que se viste ahora de las nubes que / envuelven / sus vendajes más allá de los acantilados” (Tanya Huntington). Hay otro instante en la declamación: la voz emite un armónico: el tiempo se hace cómplice del azar.

The Heart of the Matter (Decca, 2013), de la pianista, cantante y clarinetista neoyorquina Jane Monheit llena el vacío de la insolvencia de cánticos en este mundo huérfano de algazaras vocales. Activa desde el año 2000, la intérprete —alumna de Peter Eldridge— del éxito “Over the Rainbow” ha grabado varios álbumes en que pone de manifiesto peculiaridades de asumir el  soul, el blues, el pop, concordias rioplatenses, esbozos brasileños y modulaciones de jazz: La tierra de nunca (2000), Ven sueño conmigo (2001), En el sol (2002), Tomando una oportunidad en el amor (2004), La temporada (2005), Rendición (2007), Los amantes, los soñadores y yo (2009) develan a una vocalista de insinuante ensalmo: gama de expresiones bordeando

siempre la perfección.

Doce temas sostenidos por cello, piano, guitarra, flauta, percusiones, batería, acordeón y voz. Prosodia fluctuante en atmósfera porteña con guiños de chanson (virelay/rondó) y lontananzas brasileras. La libertad armónica del jazz permite a Jane Monheit extender su tesitura (uso preciso de octavas, subjetivo registro agudo) sobre un lienzo melódico/armónico de excitante delicadeza. “The Lonely People” (Evans/Carol), “Depende de Nos” (Ivan Lins), “A Gente Merece Ser Feliz” (Lins/Pinheiro) y “Golden Slumbers/ Long and Winding Road” (Lennon/McCartney): tres momentos trascendentes de una placa cardinal del jazz vocal contemporáneo. ¿Qué sería del mundo sin el jazz?