Todos somos hijos de Dios, ¿o no?

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La Iglesia católica en México ha tenido reacciones muy tajantes en los temas relacionados con la comunidad lésbico-gay en México. Su postura ante el matrimonio entre personas del mismo sexo la llevó incluso a confrontarse con el Gobierno federal y durante el proceso electoral en muchas homilías se dijo que la Iglesia estaba en contra de esta iniciativa y del partido en el poder.

Le platicaba a usted hace unas semanas que el semanario católico Desde la Fe, a cargo del cardenal Norberto Rivera, publicó un artículo con declaraciones acerca de las relaciones sexuales anales.

Expresiones como éstas han indignado a gran parte de la comunidad lésbico, gay, bisexual, transexual, travesti, transgénero e intersexual (LGBTTTI). Este lunes aproximadamente 40 activistas de la comunidad colocaron carteles y realizaron pintas con pintura roja simulando sangre, en el edificio de la Curia Católica, en protesta de lo que consideran un trato homofóbico por parte de la Arquidiócesis Primada de México.

“Venimos a denunciar públicamente a los cardenales de este país, sus mensajes que incitan a la violencia contra la comunidad LGBTTTI; en el semanario Desde la fe nos exhiben, nos arriesgan. Por culpa de esos comentarios personas de esta comunidad son asesinadas”, dijo a los medios la transexual Diana Sánchez Barrios, presidente de la organización Pro Diana.

Álvaro Lozano Platonoff, director de la Comisión de Cultura del Arzobispado de México, recibió a puertas cerradas a Sánchez Barrios y adelantó que el próximo lunes se hará una mesa de trabajo integrada por la sociedad organizada gay y la Arquidiócesis para definir la redacción de un párrafo para presentarse al gabinete redactor de la Asamblea Constituyente.

Como se publicó ayer en La Razón, Lozano Platonoff también ofreció una disculpa: “Sí, creo que la Iglesia tiene cosas qué cambiar y con el dolor del alma expresamos una disculpa por todo el dolor que hayan sentido (…). Perdón, porque como Iglesia a veces la regamos”.

Y pocas horas después Hugo Valdemar, vocero de la Arquidiócesis de México, señaló que el cardenal Norberto Rivera se encontraba fuera del país, por lo que la Arquidiócesis no había autorizado establecer ninguna mesa de diálogo con la comunidad gay.

Dijo: “No hay absolutamente ningún trato, ningún pacto, ninguna disculpa, ninguna retractación y ninguna reunión para el lunes próximo. El padre Álvaro cometió un acto totalmente desafortunado, no tiene ninguna autoridad. Él no pudo hablar a nombre de nadie, porque no representa ni a la Arquidiócesis ni al cardenal. Por tanto, no hay ningún trato, ningún acuerdo”.

Este tema ha estado también muy presente en el Vaticano. El propio catecismo hecho por Juan Pablo II habla del tema y esto lo recordó el Papa Francisco:

“El catecismo dice que no deben ser discriminados. Deben ser respetados, acompañados pastoralmente”.

Esto es el artículo 2358 del catecismo:

“Un número apreciable de hombres y mujeres presentan tendencias homosexuales profundamente arraigadas. Esta inclinación, objetivamente desordenada, constituye para la mayoría de ellos una auténtica prueba.

Deben ser acogidos con respeto, compasión y delicadeza. Se evitará, respecto a ellos, todo signo de discriminación injusta. Estas personas están llamadas a realizar la voluntad de Dios en su vida, y, si son cristianas, a unir al sacrificio de la cruz del Señor las dificultades que pueden encontrar a causa de su condición”.

El Papa Francisco también ha dado su postura sobre el matrimonio homosexual al indicar que, si bien las personas homosexuales deben ser acogidas con respeto, no se puede equiparar sus uniones legales con el matrimonio.

Y también ha dicho: “la Iglesia hace suyo el comportamiento del Señor Jesús, que en un amor ilimitado se ofrece a todas las personas sin excepción”, y que “toda persona, independientemente de su tendencia sexual, ha de ser respetada en su dignidad y acogida con respeto, evitando toda forma de agresión y violencia”.

En México la Arquidiócesis ha aseverado que las opiniones presentadas en el semanario Desde la fe se han vertido haciendo uso de dos derechos fundamentales de los que gozan todos los mexicanos: libertad de expresión y libertad religiosa, por lo que exigen a la comunidad LGBTTTI respetar la opinión de los católicos.

Cada uno de nosotros puede pensar y creer de manera distinta. Lo que falta aquí es tolerancia, en particular a un sector de la Iglesia católica con la comunidad lésbico-gay; muchos de quienes la integran nacieron en familias católicas y creen en la religión.

Con respeto ambas partes deben enfrentar este tema tan delicado, que es parte de nuestra vida y comunidad.

bibibelsasso@hotmail.com

Twitter: @bibianabelsasso