Transparencia: de las polillas a la luz

JJ Macías, apenado por narración de comentarista de Multimedios
Por:

Julián Andrade

El acceso a la información nunca fue sencillo. Los burócratas eran dueños de los archivos y podían utilizarlos bajo criterios que establecían ellos mismos.

Consultar expedientes podía ser un martirio y solicitar documentos una pérdida de tiempo si no existía el interés (superior) de divulgarlo.

Imperaba la opacidad y había motivos para ello, ya que una de las herramientas del viejo régimen era la de controlar las historias que podían desprenderse de las actividades públicas.

Además, no existía una cultura al respecto de la transparencia. Predominaba el reflejo del regateo y cada quien se hacía de los datos que podía, de acuerdo con su suerte o influencia.

Los titulares de dependencias y oficinas se sentían dueños de archivos y bodegas y en no pocas ocasiones se los llevaban cuando concluían sus encargos.

Recordemos que fue hasta los años setenta cuando el derecho a la información se incluyó en la Constitución, aunque eso no resolvió los problemas de fondo.

Todo esto cambió con la primera alternancia y, por fortuna, durante el gobierno de Vicente Fox convergieron las propuestas de organizaciones como el Grupo Oaxaca, con la necesidad de hacer modificaciones significativas en la relación del nuevo gobierno con la sociedad.

La creación del IFAI fue uno de los momentos más trascendentes, ya que esto permitió hacer realidad, aunque no sin dificultades, la apertura de archivos y la divulgación de aspectos concretos como organigramas, presupuestos y documentos de importancia en cada dependencia del gobierno federal.

Hoy es normal, pero la entrada en vigor de las disposiciones sobre transparencia significaron cambios en los hábitos del poder, así como de la sociedad y en particular de los medios de comunicación.

Este lunes se dio un paso más con la promulgación que hizo el Presidente Enrique Peña de la Ley General de Transparencia.

Un dato que no hay que perder de vista, es que se añaden responsabilidades en lo que respecta a la protección de los datos personales.

Esta área es igual de importante que la de acceso a la información y sin duda cambiará muchas cosas en nuestra vida cotidiana.

A ello hay que sumar que el Poder Judicial (Consejo de la Judicatura), la CNDH, los sindicatos, las universidades y todos los que reciben dinero público serán sujetos obligados.

Se abrirán puertas que estaban cerradas y se contará con mejores equilibrios que empujen hacia mejores estándares de gobierno.

Tampoco hay que pecar de ingenuos. También en estos temas habrá resistencias y el asunto será superarlas.

julian.andrade@3.80.3.65

Twitter: @jandradej