Triunfo de México en política exterior

JJ Macías, apenado por narración de comentarista de Multimedios
Por:
  • ruben_cortes

Es autodesprecio que nos hagamos chiquitos: la liberación de Leopoldo López en Venezuela es un éxito de nuestra política exterior, afamada antaño como la “Escuela de Tlatelolco”, por sus logros en la pacificación de Nicaragua y El Salvador, o la crisis de los balseros en Cuba.

México encabeza en el mundo los esfuerzos diplomáticos para restablecer la democracia en Venezuela, después de que el presidente Nicolás Maduro gobierna por decreto, cerró el Congreso y prepara una Constituyente para establecer un sistema de partido único como en Cuba.

Esa escalada de autoritarismo, que registra un centenar de opositores asesinados en tres meses, encontró en México el liderazgo en la OEA (con la excepción de Ecuador, Bolivia, Nicaragua y un bloque caribeño), con énfasis en la liberación de los presos políticos.

Menos de un mes después de que en la Cumbre de la OEA, en Cancún, México perdiera por tres votos una propuesta de condena a Venezuela por el galopante deterioro de las libertades, el régimen concedió prisión domiciliaria al político insignia de la oposición, Leopoldo López.

López, dirigente del partido Voluntad Popular y exalcalde del municipio caraqueño de Cachao, fue detenido tras manifestaciones registradas en 2014 y condenado a 14 años de cárcel, luego de que la dictadura le concedió sólo tres horas para defenderse, con 108 testigos en contra y ninguno a favor.

La cancillería y el presidente de México recibieron a la esposa de López y condenaron el proceso fraudulento y sin garantías en contra del líder opositor, recluido en crueles e infrahumanas condiciones de aislamiento en una celda de dos por dos, incomunicado y torturado.

La posición de México en favor del restablecimiento de la democracia en Venezuela y por la libertad de Leopoldo López es digna de elogios porque la mantuvo a pesar del chantaje de la dictadura de Maduro y sus adláteres de la pandilla bolivariana en la región.

Caracas intentó siempre doblegar la postura de México con la mención en la OEA de la desaparición aquí de 43 normalistas: un despropósito, porque el caso Iguala fue generado por rencillas internas entre dos partidos políticos (PRD y Morena) en un municipio y un estado gobernados por el PRD.

Sin embargo, México aceptó (y hasta pagó dos millones de dólares por ello) la investigación in situ de expertos de la CIDH, mientras que Venezuela abandonó la CIDH por considerar que “sirve a Estados Unidos para agredir a un gobierno socialista”.

Es lo que espera Latinoamérica de México como líder continental, como nación democrática, como una de las diez economías más fuertes del mundo y con el crédito mundial que le da aceptar el escrutinio internacional en todas las facetas de su vida pública.

Sin complejos, pues.

Twitter: @ruben_cortes