Trump: una oferta electoral hecha de fobias

JJ Macías, apenado por narración de comentarista de Multimedios
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Al aceptar su nominación como candidato republicano a la presidencia de Estados Unidos, Donald Trump dejó ver su convicción de que una campaña sólo entusiasma si es contra alguien y funciona mejor si parte de sembrar en el imaginario colectivo la estampa de un país en ruinas.

En un discurso de 75 minutos (a los autoritarios les gusta oírse) pintó un escenario catastrófico. Los salvadores requieren que todo esté mal para prometer todo el bien y nombrarse los únicos capaces de evitar el desastre.

El propósito de la oratoria de Trump es eficacia sin profundidad. En lugar de abordar los grandes temas, reduce la realidad a sus fobias y las convierte en oferta electoral. El siguiente es un ejercicio para ordenar sus ideas centrales:

Diagnóstico. A Estados Unidos lo acosan los ilegales, padece un aumento en violencia y delitos; está debilitado por la corrupción política y económica y está perdiendo empleos y soberanía. El TLCAN es uno de los peores acuerdos económicos jamás hecho en EU y también lo son los horribles acuerdos comerciales con China, lo que ha generado obreros despedidos y comunidades destrozadas.

El salvador. “Me he subido a la arena política para que los poderosos ya no puedan golpear a la gente que no puede defenderse”; “nadie conoce el sistema mejor que yo, por lo que yo soy el único que lo puede reparar”.

Los enemigos. Los primeros enemigos son Hillary Clinton y Barack Obama “porque su legado es de muerte, destrucción y debilidad”. Y hay otros: los extranjeros, tanto los que están en sus países como los que viven en Estados Unidos como migrantes, especialmente mexicanos y musulmanes.

La visión. Hacer grande a Estados Unidos otra vez. Un país de ley y orden. América primero. Americanización sí, globalización no. Es hora de mostrar al mundo entero que EU está de vuelta más grande, mejor y más fuerte que nunca.

Las acciones. Muro en la frontera para contener a los inmigrantes ilegales, la violencia y las drogas, y suspensión de la inmigración de todos los países afectados por el yihadismo. Fortalecer al ejército y acabar con el terrorismo del Estado Islámico. Renegociar el TLCAN y sacar a EU del acuerdo si no se consiguen las concesiones deseadas. Aniquilar el plan de salud de Obama.

Proteger los intereses y los empleos estadounidenses.

La mentira. A Trump no le importa recurrir a la mentira: afirmó que más familias han cruzado la frontera en lo que va del año que en todo 2015, lo que es falso; dijo también que lo ha afectado oír a madres y padres que han perdido a sus hijos a manos de la violencia que se vierte a través de la frontera, lo que, además de ser falso, oculta el verdadero drama de los migrantes en la franja fronteriza. Miente también, vía demagogia, cuando asegura que la paz y la seguridad volverán a EU desde el primer día de su gobierno.

Se trata, pues, de una plataforma basada en el racismo, la xenofobia, el aislamiento, el populismo y la mentira.

Quizá por ello los 150 mil globos y los 500 kilos de confeti. Una metáfora de su fantasía.

Twitter: @mfarahg

Secretario general de la Cámara de Diputados y especialista

en derechos humanos.