Un golpe de realidad

JJ Macías, apenado por narración de comentarista de Multimedios
Por:

Javier Solórzano Zinser

Rubén Espinosa Becerril y Oscar Álvaro Montes de Oca terminaron con destinos diferentes. Los dos se habían distinguido por desarrollar su trabajo en función de los otros. Uno lo hacía a través de la fotografía y el otro a través de sus actividades en la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEM).

La importancia que han adquirido estos dos casos tiene que ver con el entorno en que se dieron y sobre todo porque no son ni ajenos ni excepcionales a lo que pasa cotidianamente en el país. Lo que les pasó es parte de una realidad que nos abruma y que en lugar de que se vaya transformando termina por agudizarse y nos deja sin salidas y en situaciones al límite.

Pareciera que efectivamente Rubén Espinosa tuvo la mala fortuna de estar en el peor lugar en el peor momento. Es probable que el desenlace en la Narvarte lo haya colocado como un actor involuntario de una venganza o un robo.

Rubén Espinosa estuvo ese fin semana en la Narvarte entre otras razones porque tuvo que salir de Veracruz, en donde por presiones y amenazas tuvo que dejar el estado. Lo hizo por seguridad y porque no podía desarrollar su actividad profesional en libertad. Lo hizo saber a Artículo 19, la cual atendió el caso y siguió a detalle las actividades de Rubén en el DF.

Es probable que si el fotoperiodista hubiera tenido condiciones para desarrollar su actividad profesional en Veracruz no hubiera tenido la necesidad de venir al DF y quizá no hubiera estado en el departamento ese fin de semana.

Es probable también que en el caso de Rubén no hayamos tomado conciencia de la situación en la que estaba. Quizá nos estamos acostumbrando a ver cómo a los periodistas se les amenaza e intimida, en el mejor de los casos.

Quizá no nos dimos cuenta del porqué Rubén decidido venirse al DF.

En lo que sí parece que nos dimos cuenta de lo que estaba pasando y podía pasar fue con Oscar Álvaro Montes de Oca. La reacción en la UAEM, en las redes y en los medios llevó a Oscar a la libertad. Todos vimos cómo un joven universitario había sido detenido injustamente y no nos permitimos como sociedad que fuera consignado.

Dos casos de jóvenes mexicanos que se estaban abriendo con expectativas y sueños al país y al mundo y que recibieron, como nos dijo Manuel, primo de Oscar, un golpe de realidad. Rubén ya no pudo ver su futuro, Oscar está sacudido y seguramente triste, asustado y desilusionado.

 RESQUICIOS. Así lo dijeron:

Hemos tenido grandes avances, pero la calidad de nuestra educación es “miserable”: Roberto Mangabeira, ministro de Asuntos Estratégicos de Brasil.