“Un reto a la creatividad, saber como grupos criminales ocultan el dinero”

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El subprocurador afirma que el tema del lavado es apasionante, desde entender cómo funciona el sistema financiero; señala que desde la posición en la que está tiene una oportunidad para servir al país.

Israel Lira Salas nació en la Ciudad de México, pero desde muy chico su familia se mudó al Estado de México. Hijo de una familia de nueve hermanos, cuyos orígenes humildes lo formaron en el tema de los valores y la importancia del trabajo duro, sobre todo cuando decidió cambiar la carrera de veterinaria por la de derecho, en la cual vio una gran oportunidad de servir y de que se haga justicia.

Me da muchísimo gusto hacer esta entrevista con el titular de la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada (SEID0).

ILS: Mucho gusto en saludarte y recibirte aquí, en mi oficina.

BB: Hay que conocerte porque poco se sabe de quién es el encargado de perseguir la delincuencia organizada en este país.

ILS: Creo que sí, pero es también parte de la función el mantener la discreción en relación con los datos personales.

BB: Vienes de una familia de muchísimos hermanos, tienes ocho y se van a vivir desde muy chiquitos al Estado de México, ¿cómo fueron esos años?

ILS: Unos años muy felices. Yo nací en la Ciudad de México y a los cinco años, efectivamente, mis padres se fueron a vivir al Estado de México, nos llevaron a todos. Años muy felices, una vida muy distinta y tranquila.

BB: ¿Tu papá a qué se dedicaba?

ILS: Era diseñador de ropa para mujer, tuvo muchos empleos; en realidad empezó desde mozo en una fábrica y al final, bueno, fue diseñador de ropa.

BB: ¿Y tu mamá?

ILS: Siempre se dedicó al hogar, a cuidar a nueve niños, era un poco maestra, un poco psicóloga y mucho de mamá.

BB: Tu familia sin duda es producto del esfuerzo, de trabajar muchísimo, con pocos recursos económicos.

ILS: Recuerdo los primeros años de mi infancia con carencias, pero con mucho cariño. Vivíamos bastante apretados en esos primeros años y pues dormíamos todos los hombres en un solo cuarto, compartíamos camas y cosas de ese tipo.

Creo que fueron muy buenos años para formarnos en el tema de los valores, en el tema de la importancia de la familia y de lo bueno que es siempre tener a alguien que esté contigo.

BB: ¿En dónde te ubicas en edades con tus hermanos?

ILS: Soy el octavo de nueve, casi todos son mayores que yo. Cinco mujeres, bueno, primero son cuatro mujeres, después dos hombres, luego otra mujer, luego sigo yo y al final otro hombre.

BB: ¿Tu trayectoria, siempre producto de la escuela pública?

ILS: Siempre. Era imposible darnos educación privada, entonces siempre asistimos a escuelas públicas. Creo que nunca he ido a una escuela particular.

BB: De los nueve hijos, ¿cuántos tuvieron carrera profesional?

ILS: Los últimos tres. Mis hermanas tuvieron que trabajar desde muy jóvenes para ayudar en el sostenimiento de la familia. Ellas trabajaban y contribuían al gasto familiar y nos ayudaron en mucho, a comprar libros, pagar pasajes y todo lo que implica estudiar una carrera universitaria.

BB: Tu primera carrera… ¡médico veterinario en la UNAM!

ILS: Pues yo tenía el sueño de ser un gran veterinario, yo quería trabajar con vacas y caballos. Me soñaba en un rancho y ahora, bueno, estoy en otro ámbito.

BB: Pero hay una historia de que terminas la carrera de médico veterinario, pones tu consultorio, empieza a haber pacientes y de repente tienes un pleito con tus socios que te decepciona tanto que cambias de giro.

ILS: Tiene que ver con inmadurez, creo, y juventud y que piensas que las cosas son fáciles y no resultan como parecen. Entonces yo tenía dos hermanos. Uno ya había terminado la carrera de derecho y el otro estaba casi por terminarla. La verdad es que fueron mi ejemplo, fueron como mi guía.

Verlos trabajar y entender que el derecho no es memorizar códigos y no es aprenderte textos. En realidad es una gran oportunidad de servir, de buscar que se haga justicia, de luchar por ideales, aunque suene romántico.

BB: Y empiezas a estudiar ya la carrera de derecho, entre los 21 y 22 años, que ya eras grande.

ILS: Empecé un poquito mayor, terminé la carrera casi a los 30 años.

BB: ¿Se estudia diferente?

ILS: Está muy difícil, me daba mucha pena porque yo me sentía grande. Tenía compañeros de 18 años. Pero sí se estudia diferente, lo afrontas ya con mucha más seriedad y le tomas un cariño diferente a la profesión. Empiezo a trabajar en los juzgados al poco tiempo. Mi hermano me ayuda a conseguir una entrevista con una juez que es la que me da mi primera oportunidad y empiezo a trabajar en el Juzgado 40 Penal en el Distrito Federal entonces hago desde coser, foliar expedientes, rubricar, toda la labor que nadie más quiere hacer. Dicen que para saber mandar hay que saber hacer el trabajo. La magistrada Orea me da la oportunidad de irme a trabajar con su esposo, el licenciado José Antonio de Alba, que era juez tercero. Ahí también empecé haciendo de mecanógrafo, técnico administrativo especializado. Luego me dio la oportunidad de ser pasante, proyectista y secretario de acuerdos.

BB: Pero me contabas que te corrió.

ILS: Fue durísimo en la parte personal

porque mi hija acababa de nacer. Mi hija, la pintora; aquí tengo dos cuadros que ella me hizo. Tenía 15 días de nacida y, pues, yo me quedé sin trabajo y con deudas de todo tipo, fue bastante complicado.

BB: Pero me dices que tu esposa dijo: “sabes qué, yo en este momento mantengo la casa” .

ILS: Ella se hizo responsable, la verdad es que fue la fortaleza, el soporte del hogar, no sólo en cuestión económica, también anímica. El mismo juez, afortunadamente me volvió a dar la oportunidad de regresar al juzgado. Por supuesto que regresé encantado, era una gran persona. Él y la ahora magistrada Orea me enseñaron mucho.

BB: En este tiempo también empiezas a hacer especialidad en el tema de lucha contra el lavado de dinero.

ILS: Un poco después, cuando me fui a trabajar a PGR un rato, después a la Procuraduría del Estado de México y luego a la Unidad de Inteligencia Financiera, que es donde empiezo a estudiar todo el tema de lavado de dinero. Ahí ya habían pasado varios años. Creo que siempre el lavado de dinero es muy complejo, no es nada fácil de investigar, es algo a lo que no estamos acostumbrados los abogados, lo cierto es que nuestra preparación, sobre todo los que nos dedicamos al ámbito penal, tiene muy poco que ver con números, con cifras, con cantidades o con bancos. Lo único que sabes es que ahí te pagan tu nómina y ya. Es muy complejo entender cómo funciona el sistema financiero y luego cómo este sistema es utilizado para lavar dinero, cómo entra el dinero, cómo sale, cómo se opera, cómo lo esconden las organizaciones delictivas. Y eso, en realidad, se vuelve algo apasionante porque es todo un reto a tu creatividad.

BB: Israel, hoy manejas y eres el encargado de investigar todo lo que es la delincuencia organizada y el lavado de dinero en este país, ¿cómo te dicen?, ¿cómo lo asumes?

ILS: Bueno, me invita el procurador, me llama y me invita a tomar este cargo y por supuesto lo tomé encantado, es la gran oportunidad de servirle a nuestro país desde una de las posiciones más importantes, tienes muchas, muchas posibilidades legales y muchas posibilidades operativas de hacer cosas importantes.

BB: ¿Y en tu casa qué comentaron?

ILS: Pues en mi casa no les gustó la noticia, creo que nunca es una buena noticia para nadie que un ser cercano se involucre con estos temas, pero lo cierto es que en lo personal, es un gran reto y yo estoy muy contento de aceptarlo.

BB: Israel, ¿cuál ha sido el día más feliz de tu vida?

ILS: Cuando nacen mis hijas y otro es cuando me casé.

BB: ¿El más triste?

ILS: El más triste cuando fallece mi papá.

BB: Complétame esta frase: Israel

Lira es…

ILS: Es un servidor público con vocación.

BB: Muchas gracias.

ILS: Gracias.

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