Domingo 20.09.2020 - 13:01

Una ciudad gay

¿Una ciudad gay?
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¿Con permiso de quién los perredistas y sus autoridades quieren promocionar al DF como un paraíso para los gay tan sólo porque los diputados autorizaron que personas del mismo sexo se pudieran casar?

Nadie les dio permiso —ni lo pidieron los perredistas para aprobar la ley— y ahora muestran una piel delicada porque la sociedad, los partidos a los que aplastaron y la Iglesia los critican.

¿Pues qué no el PRD se quejaba de que en México faltaba libertad de expresión, de la que por cierto ellos han abusado? Ahora quiere que los demás se callen.

Que se aguanten los perredistas que se negaron a escuchar a los habitantes de la ciudad cuando aprobaron los matrimonios gay; se negaron a hacer una consulta porque sabían que perderían y prefirieron el abuso parlamentario.

En una de las sesiones más sucias de la historia de la ALDF, donde la perredista Lizbeth Rosas actuó como una cavernícola al frente de la mesa violando todo reglamento, los perredistas impusieron su mayoría.

El aprobar los matrimonios gay era muy debatible, pues en realidad esa comunidad no gana nada, aunque a final de cuentas se trataba de reconocer los derechos de los integrantes de la diversidad sexual.

Pero donde el sol azteca no tuvo progenitora fue al dar el albazo de modificar el dictamen original y subir la propuesta para quitar el candado que impedía a los gay adoptar niños.

Al autorizar la adopción —nada nuevo tampoco, pues cualquier persona podía adoptar—, más que darles derechos a los gay, violaron los derechos de los niños que irán a esos hogares.

Y no porque vayan a ser maltratados —quizá vivan mejor que en otros lados— sino porque sus vidas no serán normales en ningún sentido; irán contra la naturaleza.

Los diputados debieron pensar qué pasará en los colegios donde estudien estos niños y sean víctimas de las burlas de sus compañeritos. El daño que sufrirán será terrible y seguramente tendrán consecuencias graves.

No se trata de ir contra los gay, lo que hagan los adultos es muy su problema, pero sí de proteger los derechos de los niños, que no serán tomados en cuenta al momento de la adopción.

Esta ley estuvo muy mal aterrizada ante la falta de apoyo de la comunidad, por lo que las mismas autoridades encargadas de autorizar las adopciones serán las primeras que las negarán.

Así que si los perredistas abusaron y ningunearon a la sociedad, lo menos que pueden hacer es aguantar las críticas… y el castigo electoral.

 CENTAVITOS… Vaya con Marcelo Ebrard que no sólo quiere controlar la apertura de negocios con el Instituto Verificador, sino que ahora va por el control del uso de suelo en la ciudad, facultad que hasta hoy tiene la ALDF. Marcelo propone que la Seduvi autorice los cambios de uso de suelo de todo tipo. O sea, el GDF quiere el monopolio de las licencias y el (ab)uso de suelo, que significan mucho dinero y grandes negocios inmobiliarios con empresarios afines.

jadrian02@yahoo.es

fdm