Una Final sin espíritu navideño

JJ Macías, apenado por narración de comentarista de Multimedios
Por:
  • jorgeernestow-columnista

El futbol es pasión y genera reacciones tan maravillosas en ocasiones como calamitosas en otros casos. La intensa y disputada Final de la Liga MX efectuada en pleno 25 de diciembre, trastocada desde su atípica programación, se mezcló con el terrible “humor social” que nos cargamos en estos días, y las redes sociales esparcieron veneno y combustible (de ése que en las calles escasea) con sus afanes incendiarios para retratar las peores expresiones y los más bajos sentimientos que convierten a este simple y hermoso deporte en un pretexto para la estupidez humana.

No hubo violencia física reportada —al menos significativamente— y las consecuencias de este exaltado intercambio de burlas, declaraciones o acusaciones, muchas de ellas en Twitter, pueden parecen, a simple vista, inocuas.

La cantidad de ofensas y agresiones verbales que se pudieron leer fue asombroso —hasta José Ramón Fernández cometió un feo atropello del que tuvo que disculparse— las descalificaciones de fanáticos de los Tigres contra los odiosos y prepotentes ‘chilangos’ o de los americanistas a los ‘provincianos’ regios reavivan esos históricos rencores regionales que parecen de otros tiempos y brotan a la menor provocación.

También molestan las graves insinuaciones y señalamientos, de ciertos periodistas o comunicadores, que sin prueba alguna aseguraron que el penoso arbitraje de Jorge Isaac Rojas era consecuencia de un corrupto arreglo para que el Centenario de América culminara con un título arreglado, no faltaron en la peligrosa ecuación. Ya sabemos que lo nuestro es dudar sistemáticamente del juez, y no sólo de su incapacidad, sino sobre todo de su honestidad.

Y si agregamos a directivos que intercambian insultos por burlas, a aficionados que arremeten contra una televisora o comentarista, de jugadores que ‘dedican tuits’ a ex futbolistas que desde los medios critican irresponsablemente, todo dibuja el paisaje beligerante de una final que estuvo lejos de impregnarse del espíritu navideño.

Habrá quien piense que ese tono y esas expresiones son parte del ‘folclor’ del futbol, y que no pasa nada. Tal vez tengan razón. A mí me deprime ver en qué se puede convertir un simple partido de futbol, y que encontremos en él caldo de cultivo para la abierta confrontación en la que el rival no merece ningún respeto. Sigo pensando que el futbol es más que eso y no tiene la culpa del resto de nuestras frustraciones…

witkerjor@yahoo.com

Twitter: @JorgeEWitker