Una pesadilla mas

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Por:

Nizar Dana

en Ammán

La guerra de 1948 permitió a Israel la creación de su Estado, y a los palestinos, el sufrimiento de un pueblo que tuvo que abandonar su tierra a la fuerza. Desde entonces, están viviendo en el caos.

La UNRWA (agencia de la ONU que fue fundada para los refugiados palestinos, con el fin de ayudarles en la diáspora) se pronunció recientemente sobre el déficit monetario que amenaza el futuro de la educación en los campos de refugiados en Jordania. Un Oficial de Oriente Medio en la agencia anunció que si no se cubre el déficit financiero de 101 millones de dólares durante las próximas semanas, sería imposible abrir las 700 escuelas de la ONU que se encuentran en Jordania. Con lo cual 500 mil niños refugiados se quedaran sin estudios, o en otras palabras en la calle.

Se sabe que el campamento es un símbolo de la causa palestina y mantenerlos es mantener el derecho de los refugiados de regresar a su tierra: un derecho reconocido por la comunidad internacional el 11 de diciembre de 1948 cuando se aprobó la resolución 194. Ya pasaron 67 años y la comunidad internacional no ha hecho nada. A pesar de tener los campamentos bajo la custodia de la ONU, el organismo no pudo protegerlos de las masacres que han sufrido en Líbano y en Gaza; además, en Siria hasta ahora en el campamento Al Yarmuk, según responsables de la UNRWA, 65 mil 479 niños que estudiaban en 118 escuelas llevan más de cuatro años sin ir a sus aulas por el conflicto en que vive este país.

Sin embargo y a pesar de la larga historia de sufrimientos, demoliciones, horrores y matanzas, los refugiados palestinos continúan en sus campamentos con la fe puesta en las organizaciones y la Comunidad Internacional, esperando el momento de volver a su tierra con las llaves de sus casas que heredan de generación en generación, colgadas al cuello…

Los jóvenes de los campamentos tienen fama de ser buenos estudiantes y muchos de ellos se hicieron excelentes profesionales porque sienten que es la única forma de mantener su identidad y luchar por su causa. Los países donantes podrían fácilmente cubrir los 101 millones de dólares que hacen falta para mantener las escuelas abiertas, pero no les interesa. En vez de esto se habla de un plan de destruir el lado académico cultural de los campamentos para dejar a los refugiados sin futuro y hacerles abandonar los campamentos, o mejor dicho abandonar su causa. Cerrar las escuelas es convertirlos en ignorantes una forma más de hacerlos sufrir y perder su identidad.

Pero los palestinos son un pueblo patriota y bravo, tienen sembrados en sus genes el amor a la patria y a la tierra que vio nacer sus antepasados, así que de una forma u otra, continuaran luchando por su derecho al retorno y sobre todo por su educación.

nizardana.razon@gmail.com

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