USMCA: Entrada al nuevo régimen

Apoyo a la economía no es suficiente
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Desde el inicio de su administración ha sido clara la inclinación proteccionista del presidente Trump. Ello sembró grandes temores sobre una posible desintegración del TLCAN, por fortuna, las negociaciones han terminado, concluyendo en un nuevo pacto comercial. No obstante, debe tenerse en cuenta que este nuevo pacto constituye también la puerta de entrada a lo que parece ser un nuevo régimen de comercio internacional, basado en mayor proteccionismo.

Finalmente, después de un año de arduas negociaciones trilaterales y bilaterales, con el acuerdo entre Estados Unidos y Canadá se llegó, conjuntamente con México, a un acuerdo comercial con carácter trilateral, queda finalmente sepultado el viejo TLCAN para dar paso al USMECA (por sus siglas en inglés e identificado así por la administración Trump).

Ya en este espacio hemos comentado que, el resultado de este acuerdo en la parte que corresponde a las negociaciones México-Estados Unidos presentó un balance negativo respecto a lo que se tenía para nuestro país con el extinto TLCAN. Principalmente, en lo que concierne a las exigencias derivadas para la industria automovilística (que incrementa el contenido regional hasta 75% desde el 62.5% previo; a la par de que se acuerda que 40% de los vehículos ligeros y 45% de pickups y pesados sean producidos por trabajadores que ganen al menos 16 dólares). En el caso de Canadá, el balance de sus negociaciones fue mucho más equilibrado que el nuestro, aunque tuvo que ceder en uno de sus sectores clave, el de lácteos, ya que ahora las empresas estadounidenses tendrán acceso en un 3.3% a dicho sector.

Sería absurdo engañarse pensando que el balance para México podría ser distinto, la estrategia proteccionista de Tump dio resultado, en el mediano y largo plazo, podrá ver un déficit comercial menor con México, aunque ello podría ser a costa de un mayor costo para los consumidores de Estados Unidos. Por fortuna, ha quedado descartado el escenario de una ausencia de un acuerdo comercial y, por tanto, de una imposición considerable de aranceles para las exportaciones mexicanas, en especial de automóviles y sus partes, y en general, un panorama desolador para nuestras exportaciones.

Como contraparte, y apuntando las ventajas reales para México que se derivan de la firma del reciente USMCA, está el hecho de que Norteamérica se mantiene como una zona de libre comercio en inversión, lo que continuará apoyando el crecimiento y la creación de empleos en la región.

A diferencia del tratado anterior, el nuevo acuerdo exige a la economía mexicana redoblar los esfuerzos por aumentar la competitividad, incluso al interior de la zona del USMCA. Por ejemplo, las nuevas reglas favorecen las condiciones salariales de nuestros socios comerciales, lo que antes era una ventaja comparativa para nosotros –niveles competitivos del costo laboral-, se ha reducido de manera sustancial.

Respecto al resto del mundo, mantenemos la ventaja al pertenecer al mercado regional más grande del mundo (alrededor de 1.3 billones de dólares año), e incluso, con la imposición de aranceles por parte de Estados Unidos a China, se genera un aumento relativo de la posición competitiva, exportaciones mexicanas en el mercado de Estados Unidos que debemos aprovechar.

La dinámica de la economía mundial, ahora más que nunca, está exigiendo mayor competitividad, no verlo es condenarse al estancamiento económico. Necesitamos visión para aumentar la productividad. Lograr mayores flujos de inversión —nacional y extranjera— y, por tanto, nuevas tecnologías, y principalmente apoyar, una mayor productividad de nuestra mano de obra, se convierten en prioridades inaplazables.