Miércoles 23.09.2020 - 01:44

Valiente Revolución

Emociones y decisiones
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Después del Zócalo y del Ángel de la Independencia, el Monumento a la Revolución es el siguiente sitio emblemático de la ciudad en lo que toca a actos políticos; y es ahí donde el PRD eligió celebrar sus 29 años de existencia. Diría que ha pasado mucha agua debajo de ese puente, pero en esta ciudad ya no existen los ríos, todos se entubaron para convertirse en descargas pestilentes.

Al PRD le ocurrió algo parecido: apesta a corrupción e ineficiencia, a populismo y clientelismo, a luchas intestinas y a simulación. Muy diferente fue el ambiente que se respiró en este festejo a aquellos mítines que encabezaba el ingeniero Cárdenas. Antes, la mayoría acudía espontáneamente, hoy son casi todos acarreados; adornados con toda la parafernalia que permite el dinero público con el que se oxigena a los partidos.

Hace 30 años los priistas relegados, los que buscaban una apertura democrática, los comunistas y socialistas, se juntaron para impulsar a una opción de izquierda. Una década después, se hicieron del poder político de la capital y los resultados están a la vista.

Me quedaría corto si describiera a nuestra ciudad como el lugar más caótico para vivir en América Latina. Empezando por la escasez de agua, la inseguridad y el tránsito, con eso bastaría para hacer un balance justo de lo que significa ser gobernados por la izquierda. Si después abordamos el tema de la corrupción, la contaminación, la precaria infraestructura urbana y la pobreza se entienden las preocupaciones por sus posibilidades de triunfo.

Ayer, Ricardo Anaya lucía muy feliz de estar ahí como su abanderado presidencial, porque obviamente el brazo político y financiero del PRD le es de mucha ayuda en sus aspiraciones. Ante eso tiene que lidiar con impresentables como Mauricio Toledo y hasta con Juanito.

Aun así, el PRD sale mejor librado que la “izquierda verdadera”, con Manuel Espino, Germán Martínez, Cuevas, Napito y el PES. Y eso sin olvidar que en Morena se juntaron casi todos los que, de una u otra forma, nos llevaron a vivir secuestrados por los moches, las marchas y las muchas cosas que no funcionan en este valle tan gris.

Pero aun así, grandes masas los ven como la esperanza que los llevará quién sabe a dónde. Por eso, me parece que Anaya tendrá que hacer lo mismo que hace López Obrador con Sheinbaum para levantar a Barrales. Y, además, creo que llegado el momento, deberán sentarse con Mikel Arriola, cuyo avance los tiene más que preocupados.

Porque así como el Edomex hace las veces de El Álamo para el grupito que nos metió en estas angustias, la Ciudad de México representaría lo mismo para el PRD y en alguna medida para el PAN, en caso de perder la Presidencia.

Y como no hay plazo que no se cumpla, en pocas semanas sabremos si nos habremos convertido en uno más de los países socialistas del continente; o si el susto nos servirá de lección. De todas formas, los habitantes de la capital se identifican mayoritariamente con esas corrientes. Nadie les ha ofrecido otra cosa.