Jueves 3.12.2020 - 11:13

Un viernes cargado de líos

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En las muy interesantes entrevistas que tuvimos el viernes con motivo del inicio de sesiones del período ordinario de sesiones, junto con la entrega del informe presidencial, parecía que no había otro tema entre los legisladores que el del #fiscalcarnal.

El asunto con sobrada razón se cruzó entre diputados y senadores. Dos miradas prevalecen: por un lado está lo que buena parte de legisladores panistas y de otros partidos —PRD, Morena y Movimiento Ciudadano—considera una traición de un pequeño grupo de senadores panistas por aceptar la presidencia del Senado en la persona de Ernesto Cordero.

Aseguran que, además de la traición misma por los acuerdos internos del PAN sobre el tema, Guadalupe Murguía todavía presidenta de la Cámara de Diputados nos decía que por ello podrían ser corridos del partido.

La otra parte del conflicto la ubican en que al dividirse el PAN las posibilidades de que Raúl Cervantes sea designado fiscal general en definitiva se abren.

Todas las miradas se dirigen al PRI y a Emilio Gamboa como los causantes del desaguisado; al influyente legislador lo ven como una pieza clave en la división panista. No está para pasar por alto la larga experiencia del senador del PRI, con todo lo que esto significa, pero es evidente que lo que se haya hecho cabe en un PAN dividido y enfrentado.

Gamboa nos negó absolutamente todo. Nos dice que él personalmente llevó la propuesta de que entre las senadoras del PAN, Rojas y Dávila, se eligiera a la presidenta del Senado. Asegura Gamboa que en su bancada tajantemente le indicaron que no querían a ninguna de las dos.

La senadora Dávila nos comentó: “es una lástima que este señor con su experiencia se atreva a decir eso… el argumento literal fue que no teníamos la estatura para estar ahí… que éramos muy pequeñitas”.

Dos versiones diametralmente opuestas como parte de una gran bronca. Independientemente de esto, lo cual obligadamente debe ser aclarado, lo que está en el fondo es la designación del fiscal, aunque se diga que el tema no estaba en el paquete para la elección de la presidencia en el Senado, la cual en este período le corresponde al PAN.

Todo lo que pasó el viernes y el rechazo a las diferentes propuestas de mesa directiva en diputados gira en torno a lo mismo, la designación del fiscal general. Si este 5 de septiembre no se ponen de acuerdo con la conformación de la mesa habrá lo que llaman parálisis legislativa.

Lo que va quedando claro es que cada vez está más difícil el consenso para que Raúl Cervantes termine por ser el fiscal aunque tengan los votos en el Senado. No están de por medio las capacidades del actual procurador, las cuales sin duda las tiene para ejercer el cargo, sino por la forma y por su cercanía con el Presidente, quien seguramente deberá estar en la lista de los investigados.

El lío es grande porque a todo lo que se ve y sucede hay que sumar la obsesión en que se ha caído por el año de elecciones.

Fue un viernes de entrega de informe cargado de situaciones inesperadas y en algún sentido inéditas, las cuales contempla la ley. Lo que no contempla la ley son la voluntad política y el megalío que se trae internamente el PAN.

Si esto pasa con la designación del fiscal general, más vale que

vayamos contemplando lo que se puede venir con la Ley de Seguridad

Interior, Mando Único y los presupuestos.

RESQUICIOS.

•También en la intensa sesión del viernes conversamos con la senadora, hoy ya ex del PRD, Dolores Padierna. Ya sabía que el sábado en la reunión del Movimiento Nacional de la Esperanza dejaría el PRD para irse a Morena, como absolutamente todos estaban enterados. La senadora lo sabía desde hacía al menos dos o tres años, pero se dedicó a alargar la liga peleando posiciones en el PRD.

En Morena la puerta es giratoria. Vendrá la reconciliación entre René Bejarano y López Obrador, y para el PRD por más que lo supieran se le viene otra megabronca y seguirá viendo salir militantes con rumbo al partido de la puerta giratoria.