Martes 7.07.2020 - 20:30

Viktor Frankl: un prisionero en libertad

JJ Macías, apenado por narración de comentarista de Multimedios
Por:

Dra. Yolanda Pica

1941: una joven pareja recién casada, Viktor y Tilly (judíos), sale del registro civil, está en Viena, pocos meses después ella está embarazada y deciden que si es mujer se llamara Marion y si es hombre será Harry…. Tilly es forzada a abortar por los nazis, ya que le está prohibido a las mujeres judías tener hijos.

La pareja tiene una visa para escapar a Estados Unidos, él es un

médico neurólogo psiquiatra, ha escrito un libro y puede continuar su obra en otro país, con un gran debate interno, decide quedarse: “Debía sacrificar a mi familia por el bien de mi causa intelectual, o debía sacrificar esta causa por el bien de los míos”.

En septiembre de 1942, el doctor Viktor Frankl es deportado al campo de concentración de Theresienstadt junto con su esposa y sus padres. Cinco meses después pudo ayudar a su padre, desahuciado, a morir sin dolor aplicándole clandestinamente una ampolleta de morfina.

Meses después es separado de su esposa y de su madre. En 1944 Viktor entra al campo de Turkheim, determinado a sobrevivir. Lucha de una manera excepcional, sin romper sus principios y siempre llevado por el deseo de ayudar, a pesar de estar varias veces a punto de morir. Trabaja como doctor con los enfermos de tifus, dejando pasar una oportunidad de escapar para no abandonar a sus pacientes, metido en su propio sufrimiento y el de los demás va encontrando el verdadero eje de su vida, que es “darle a la vida lo que espera de nosotros y que no importe lo que suceda en tu entorno… lo único que nunca te pueden arrebatar es la libertad humana de elegir una actitud personal con la que enfrentar el destino y decidir tu propio camino” .

Al ser liberado por las tropas norteamericanas en abril de 1945, regresa a Viena y se entera de que fue el único sobreviviente de su familia, reflexiona cómo escapó de la muerte y comienza a buscar un camino.

En medio de lágrimas dicta un libro, “El hombre en busca de sentido”, y siendo el prisionero No. 119,10 explica todo el dolor de lo vivido y como enfrenta la pena de no tener nada ni a nadie.

La Resiliencia es la capacidad de los seres humanos a enfrentar las crisis y las pérdidas, recuperarse y salir adelante, Frankl, la tenía, y gracias a eso y a su gran calidad humana e inteligencia logró desarrollar la Logoterapia, un tratamiento que se centra en la búsqueda de enfrentarse a sí mismo y a la vida instituyendo una libertad propia.

Dedica su obra al hijo o hija que le fue arrebatado: Marion o Harry.

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