Martes 14.07.2020 - 01:55

Virtualidad a modo

JJ Macías, apenado por narración de comentarista de Multimedios
Por:

Alicia Alarcón

Veía el otro día un programa de opinión de esos de horario estelar, en donde los conductores (creo que son politólogos los dos) hablaban acerca del linchamiento en Twitter. No solamente acerca de alguna figura pública, sino como existían cuentas en la red social que según su consideración, sólo se dedicaban a fregar, denostar o exponer a cualquier persona que dijera algo contrario a su pensamiento. Son que en el medio virtual se les conocen como “trolls”, un término de lo más certero, que debe venir de alguna celebridad que se imaginó la analogía de unos enanitos morados enardecidos corriendo con hachas en la mano por los cables de fibra óptica. Lo que a mí me parece justo destacar, es que uno de los conductores no tiene cuenta en la famosa red social, y el otro sólo interactúa con quien quiere. Es decir, casi nunca. Hablaban de "persuadir" al usuario (twittero) de tener "autorregulación".

Quizás el éxito de las redes sociales, es la capacidad de agruparnos para poder interactuar y tener acceso a medios o personas que de otra manera hubiera sido imposible. Lo que verdaderamente vale, es que los que tenemos una oportunidad de participar en algún medio de comunicación sepamos dialogar con la gente que por fin tiene una capacidad real para expresar su voz sin restricciones. Nada diferencia unos de los otros. Nadie es superior a nadie. Y esto muy pocos lo entienden. En este caso, parece que la verdad sólo es importante y absoluta para el que la dice. Los medios de comunicación están en crisis: tanto periódicos, televisoras y radio. Hoy tenemos la noticia al momento y narrada en el lugar mismo. Nadie quiere leerla mañana o verla en la noche. Consumimos aquí y ahora, no al rato. Pocos están dispuestos a cambiar al nuevo esquema de comunicar al momento y ayudar a los "opinólogos" a tener más información puntual y veraz para formarse un criterio. Son pocos los que están dispuestos a intercambiar letras con sus seguidores. Y más aún, a aceptar sus errores o aceptar otras opiniones, aunque no sean del agrado particular.

Escuché también a conocido locutor musical de radio, mencionar que en algún congreso pediátrico de Berlín, todos estaba de acuerdo en que operar con bypass gástrico a los niños obesos era la mejor solución al problema. ¿Lo peor de todo? El locutor les dio la razón sin saber exactamente de lo que estaba hablando. Pensando el nivel socioeconómico de público a quien llega este señor, la idea de permitirse comer hasta "reventar" y que luego te operen está sembrada y ya debe estar funcionando.

La responsabilidad y veracidad de los que tienen voz pública, es en gran medida lo que hace la diferencia. Entiendo el miedo y el desagrado al enfrentamiento anónimo y la grosería. Pero como todo, es parte de la vida. Y hay "técnicas de evasión" para los trolls pagados o con consigna. Sin embargo y en un plano más arriba, ese en donde sólo existe diálogo, seguimos sin entender de qué se trata al no leer y tratar de entender a la gente que escribe o no responderles. Acercarse a lo que pasa en la calle y sobre todo lo que piensa la gente que sufre con los problemas cotidianos (aunque parezcan minucias) es conseguir una herramienta para hacernos todos más humanos y no perder piso ni sentido común.

Existe una herramienta en donde por fin, todos hablamos exactamente lo que queremos. Como Torre de Babel a veces. Otras como diversión. La gente que mueve los hilos lo sabe. Ya no es tan fácil. En este país en donde no había voz, por fin se escucha. Y todos tenemos la oportunidad de usarla, y con cuidado, porque como dicen por ahí, cuando alguien habla demasiado, sus palabras suenan sin oírse...

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