Y ahora, el alcohol adulterado

JJ Macías, apenado por narración de comentarista de Multimedios
Por:
  • gerardo_garcia

Pues es que no resulta aquello de dar gato a quien te pidió una liebre. El engaño, pues, no resulta en negocio. Y sí, como en este caso, lo que sucede es que el bumerán se les viene encima y todos se dicen sorprendidos.

Principalmente el que entregó el gato en lugar de la liebre.

Abbey Conner era una veinteañera que viajó con su familia a la Riviera Maya en enero pasado. Junto con sus padres y su hermano se hospedó en un hotel de la cadena Iberostar, llamado Paraíso del Mar. Como miles y miles de turistas que a diario se encuentran en los hoteles de este destino turístico, se encontraba en la alberca con Austin, de 22 años, mientras sus padres los esperaban para ir a cenar. Los hermanos habían tomado cuatro shots de tequila y posteriormente en la alberca se encontraron con otro grupo de jóvenes quienes les compartieron un Jägerbomb -una mezcla de Jägermeister con Red Bull-. Minutos después ambos fueron encontrados boca abajo e inconscientes en la alberca. Abbey no sobrevivió. El escándalo se generó cuando la familia, originaria de Wisconsin, acusó que había sido alcohol adulterado la causa del desmayo de ambos en la piscina, donde ella se ahogó. Hasta ahí pudo ser un accidente más de los que suceden en cualquier destino turístico.

Hasta anteayer.

Y es que el Departamento de Estado de Estados Unidos emitió un aviso –no un travel warning- a sus ciudadanos que viajen a México por la venta de alcohol adulterado.

"Si usted decide beber alcohol, es importante hacerlo con moderación y parar y buscar atención médica si comienza a sentirse mal", se lee en la página state.gov.

En las notas que dan cuenta de ello, se consignan las declaraciones de la vocera, Pooja Jhunjhunwala, que le dijo a The Associated Press que la advertencia vino después de varios reportes sobre incidentes recientes en los que la gente que estaba en las áreas turísticas se había enfermado o había perdido el conocimiento luego de consumir alcohol supuestamente adulterado o de mala calidad.

“Los estadounidenses también deberían de contactar a la embajada de Estados Unidos más cercana o a un consulado mexicano en caso de que se sientan mal”, mencionó Jhunjhunwala.

Hasta ahora la respuesta de la secretaria de Turismo de Quintana Roo, Marisol Vanegas, fue no se ha recibido ninguna queja o demanda sobre el tema.

El asunto es que sin quejas, el aviso está ahí.

El adulteramiento de bebidas alcohólicas no es exclusivo de esa entidad. En absoluto. Es una práctica que sucede en todo el país y no sólo afecta al turismo, sino a consumidores de bebidas alcohólicas en cualquier circunstancia. En el caso de un destino turístico adquiere resonancia, sí, por su efecto mediático y, en este caso, por la presión política que significa una medida del gobierno estadounidense. Combatirlo no es una tarea solamente de las autoridades en destinos, sino en todo el país. Es cierto, sin embargo, que debe haber una mayor vigilancia en lugares en los que se conoce de casos como estos.

No es sorpresa, pues, que se advierta de alcohol adulterado en centros de consumo en hoteles, bares o restaurantes en destinos turísticos. Se sabe que la política de costos en hoteles con bajas tarifas, pero que ofrecen el todo incluido, socava la calidad del producto que se le ofrece a sus consumidores. Es un negocio importante el de los proveedores de bebidas alcohólicas de muy bajo precio y no mayor calidad en la industria turística. No es algo que deba sorprendernos, ni mucho menos llevarnos a culpar a las autoridades de casos como estos.

Simplemente lo que deben hacer es incrementar los controles sanitarios y ejercer autoridad en cuanto se detecten anomalías. Esa la tarea ineludible.

Correo: jgg0868@gmail.com