Y pues a aguantar la paralisis electoral

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Por:

Gerardo García

Son tiempos de elección. Temporada en la que la superchería, los mitos y la mezquindad política han conseguido que gran parte del trabajo y responsabilidad de la autoridad se detengan. Meses en los que lo único que se ejerce del recurso público parece ser la propaganda electoral.

Meses perdidos, pues.

Las leyes electorales en México son tan intrincadas, prohibitivas y carentes de sentido común como resultado de años de desconfianza, sospechosismo y ambición política. Hacen que en efecto el gobierno, los gobiernos, casi se paralicen y que muchos programas públicos se detengan en tiempos electorales. Desde pagos de becas o de ayuda a la población más pobre -imaginemos a un ciudadano en pobreza al que le dicen que el cheque de apoyo gubernamental que le ayuda a sobrevivir no se lo entregarán dos meses por efecto de la elección- hasta programas gubernamentales de inversión pública. Llega a extremos tales como el que durante poco más de sesenta días no puedan siquiera consultarse estadísticas oficiales -traten de entrar a Datatur a consultar datos turísticos, por ejemplo- o que se prohíba a las dependencias gubernamentales operar sus sitios en internet que sirven en muchas ocasiones para resolver problemas a los ciudadanos. Todo en un supuesto afán de establecer equidad en la contienda electoral. Todo como resultado en una parálisis que termina afectando mucho más en la vida cotidiana que aquello que dicen resolver.

La Secretaría de Turismo recibió este año un presupuesto histórico. Como nunca antes, se le asignó directamente un incremento considerable que la dotó de recursos para emprender varios programas de inversión en infraestructura turística que tanto necesita el país. Además que se incluyó al sector en el Plan Nacional de Desarrollo y se plantearon miles de millones de pesos en obras necesarias, consiguió recursos para fortalecer programas como el de Pueblos Mágicos. Todo un escenario positivo. El asunto es que, así como parió la abuela, los precios del petróleo bajaron y desde la Secretaría de Hacienda se ordenó un recorte presupuestal que a Sectur le quitó poco más de quinientos millones de pesos. Tijeretazo que se fue directamente a proyectos de inversión en infraestructura en las entidades federativas. Un golpe que se suma a otros más.

Estamos a mediados del quinto mes del año y el ejercicio de los recursos que se salvaron en esta secretaría, a cargo de Claudia Ruiz Massieu, va sumamente lento. Uno de los factores, en efecto el tema electoral al que aludo, pero también se habla de lentitud en los primeros meses de este año en el armado de los proyectos de inversión turística entre la federación y los estados. Una suma de vicisitudes que ha terminado por restar

oportunidades. No hay por el momento recursos que fluyan para obras de infraestructura turística. La falta de prontitud en el ejercicio de este presupuesto hace que en efecto pueda correrse el riesgo de que se pierda. Que entre el burocratismo, la falta de experiencia de funcionarios estatales que no integran bien los proyectos, la parálisis electoral y el recorte presupuestal, lo que se anunció como históricamente positivo se convierta en lo contrario.

Una suma negativa, pues.

ggarcia@elperiodico.com.mx

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