Miércoles 24.02.2021 - 12:01

Yemen… entre el sur y el norte

JJ Macías, apenado por narración de comentarista de Multimedios
Por:

Nizar Dana

en Ammán

La llamada Primavera Yemenita no logró ninguno de sus objetivos, al contrario. El presidente derrocado Ali Abdalá Saleh (quien gobernó durante 33 años), nunca fue juzgado. Como secretario general del Partido Congreso General del Pueblo y con familiares que ocupan puestos militares importantes, conservó un papel importante en el conflicto por el que pasa el país, un conflicto que está peligrando la reunificación que se logró en el año 1990 entre Yemen del Norte y Yemen del Sur.

Debido a los desacuerdos sobre el Proyecto de Constitución, las fuerzas del movimiento opositor armado Huteis de Ansar Ala entraron a la capital, Saná, y se apoderaron del Palacio presidencial, obligando al nuevo mandatario Abed Rabbo Mansur Hadi a dimitir y fue puesto bajo arresto domiciliario. Pero el parlamento yemenita aún no se ha reunido para aprobar la renuncia. Por lo tanto Hadi sigue siendo el presidente.

Hadi logró abandonar su domicilio y se fue a Adén (la antigua capital del Yemen en el sur) para reanudar sus deberes como jefe de la República. Esto mostró que es capaz de neutralizar al golpe de Estado del grupo rebelde houtis, y reafirmó su compromiso de seguir con el proceso político que se basa en la iniciativa patrocinada por el Consejo de Cooperación del Golfo (CCG), en 2011, para la transición de poder.

Todo indica que en poco tiempo Hadi iniciará la formación de un gobierno interino que opere desde Adén, que va a ser la capital de Yemen (temporal si se logra una solución) con el fin de llenar el vacío político y declarar a Saná ciudad ocupada. Así que este conflicto va para largo.

Los houtis y sus aliados chiitas locales y regionales deben revisar su política imprudente y arrogante, que convirtió el levantamiento popular en un golpe militar en cooperación con la Guardia Republicana, liderada por el hijo del ex presidente.

Tienen que reconocer que el control de las casas de funcionarios o el secuestro de sus opositores y la opresión de las manifestaciones de la oposición no es una actitud revolucionaria, sino es el inicio de una guerra civil que provocaría la división del país.

La ida de Hadi a Adén llevó al país a la situación que tuvo antes del año 1990, cuando Sana y Adén eran dos capitales rivales, y cada una tenía sus aliados ideológicos. Aquellos que apoyan a los houtis y sus aliados en Saná y las fuerzas políticas en Adén no están presentando una solución política clara y responsable al conflicto, fomentando así la división del país entre el norte y el sur.

¿O están llevando a cabo la idea de dividir más a los países árabes?

Confiemos en que la última palabra la tendrá el pueblo y los yemenitas demostrarán solidez y responsabilidad en su lucha por la democracia.

nizardana.razon@gmail.com