Yemen: guerra civil

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Por:

Gabriel Morales Sod

La situación en Yemen es cada día más alarmante y, sin embargo, pocos parecen estar preocupados. Este martes en una de las escenas más cruentas de la guerra civil, 40 civiles murieron en Adén mientras trataban de escapar en barco hacia el oeste del país. En más de un mes de bombardeos sauditas, y combates diarios, se calcula que 700 civiles han perdido la vida y más de 300 mil han sido desplazados.

Desde hace algunos meses, los houties, un grupo de chiitas, se levantaron en armas en contra del gobierno central, obligando en febrero de este año al entonces presidente Hadi a renunciar. Sin embargo, la guerra civil que se desatara entre estas facciones tomaría un giro de 180 grados cuando los países del golfo, liderados por Arabia Saudita, decidieran bombardear a los rebeldes.

La llegada del rey Salamán al trono en febrero, le ha dado un importante giro a la política exterior saudita, que se ha reflejado no sólo en importantes cambios a su gabinete, sino en una posición mucho más firme ante su principal rival en la región, Irán.

De acuerdo con el discurso saudita, los houties, que reciben ayuda de Irán, representan una amenaza directa para la seguridad de la región. Sin embargo, la rebelión houtie obedece más a una lógica interna que a un plan de expansión iraní en Medio Oriente.

En realidad, a pesar de que en el discurso los sauditas dicen que se enfrentan a una amenaza proveniente de Teherán, parece que la verdadera motivación es detener cualquier tipo rebelión que pudiera inspirar desorden dentro del reino, es decir que el ataque es una forma de mantener la estabilidad en Arabia Saudita, uno de los pocos países en la región en donde no se han visto secuelas claras de la primavera árabe.

Las acciones saudís han sido a su vez legitimadas por Washington, quien fracasara en su proyecto de eliminar a Al Qaeda en Yemen y mantener la estabilidad del país. Ante la imposibilidad de conseguir estos objetivos parece que Estados Unidos le ha dado bandera blanca a Arabia Saudita para “manejar” este conflicto. Por último, es importante mencionar que en Yemen la mitad de la población no tiene acceso al agua, la esperanza de vida es de 60 años y veinte por ciento de la población está desempleada.

Los paralelos entre el bombardeo saudita y la guerra en Gaza durante el verano son muchos. Un ejército poderoso, con el apoyo de occidente, bombardea a un grupo considerado como ilegítimo en la comunidad internacional. Las consecuencias, sin embargo, las sufren miles de civiles atrapados en este juego geopolítico. La diferencia no obstante es que ningún país ha retirado a su embajador de Riad y la prensa internacional y los intelectuales de izquierda se mantienen callados.

Mientras tanto, los habitantes de una de las naciones más pobres del mundo esperan con ansias que los bombardeos paren para que las distintas facciones puedan sentarse en la mesa de negociaciones y poner fin a lo que es ya un desastre humanitario.

gmoralessod@gmail.com

Twitter: @gabriel_msod