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Tillerson, tras la conferencia de prensa en el Departamento de Estado, en Washington, ayer. Foto: AP

La narrativa de las Noticias Falsas es que hay caos en la Casa Blanca. ¡Mentira! La gente siempre vendrá y se irá, y yo quiero un fuerte debate antes de tomar una decisión final”, aseguraba hace apenas 10 días el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien ayer, con un solo tuit, acabó con la estabilidad de la Casa Blanca.

“Mike Pompeo, director de la CIA, se convertirá en nuestro nuevo secretario de Estado. ¡Hará un trabajo fantástico! ¡Gracias a Rex Tillerson por su servicio! Gina Haspel se convertirá en la nueva directora de la CIA, y la primera mujer elegida. ¡Felicitaciones a todos!”, anunció ayer en la mañana en su cuenta de Twitter el mandatario estadounidense.

El magnate justificó ante los periodistas después: “Nosotros nos llevábamos bien, pero discrepábamos sobre algunas cosas. Una de ellas fue el acuerdo nuclear con Irán, que yo creo que es un pacto terrible, mientras que él pensaba de otra forma”. 

Las conjeturas del despido de Tillerson se multiplicaron luego de esos trascendidos a fines del año pasado y nuevamente cuando funcionarios de la Casa Blanca revelaron a varios medios el plan de reemplazar a Tillerson por Pompeo. Sin embargo, Tillerson siguió en el puesto y aseguró que nadie le había dado la razón a sus detractores.

El cambio significa que un enemigo acérrimo del acuerdo nuclear con Irán queda a cargo de la diplomacia estadounidense al tiempo que el presidente inicia conversaciones sumamente difíciles con Corea del Norte.

Trump habló de diferencias en torno al acuerdo con Irán, del cual quiere retirarse: “No estábamos pensando lo mismo”.

La intensa rotación de personal en el gobierno ha provocado alarma dentro y fuera de la Casa Blanca. El asesor económico Gary Cohn anunció su renuncia la semana pasada, en tanto la directora de comunicaciones Hope Hicks y el secretario del despacho Rob Porter lo hicieron poco antes.

En lo que va de mandato –14 meses– al menos 43 funcionarios de la Casa Blanca han sido despedidos o se han marchado. Es la rotación de personal más alta en una administración estadounidense.

Trump enfrenta un período crucial en materia de política exterior, con la decisión de si retira a Estados Unidos del acuerdo de 2015 con Irán, que Pompeo consideró “desastroso”. Tillerson, partidario de permanecer en el acuerdo, aplicaba una estrategia sutil con los aliados europeos para tratar de modificarlo a gusto de Trump.

Por otra parte, Trump se dispone a mantener una reunión cumbre con el líder norcoreano, Kim Jong-un, en mayo, que podría tener consecuencias históricas. Las sanciones y otras medidas de aislamiento para presionar a Corea del Norte era una prioridad para Tillerson, quien a la vez abogaba por algún tipo de negociaciones con Corea del Norte. Cuando Trump aceptó la invitación a reunirse con Kim, Tillerson se encontraba en Etiopía, aunque dijo que habló con el presidente poco antes del anuncio.

El presidente dijo que postulaba a la número 2 de la CIA, Gina Haspel, para suceder a Pompeo como directora de la agencia de espionaje. De ser confirmada por el Senado, sería la primera mujer en ocupar el puesto.

Pompeo, exlegislador republicano por Kansas, ya había sido confirmado para su puesto actual en la CIA, lo cual significa que su confirmación como secretario de Estado es sumamente probable. “¡Hará un trabajo fantástico!”, tuiteó Trump.

En cuanto a su relación con Tillerson, Trump dijo que “en verdad, era una mentalidad diferente”.

El anuncio de Trump por la mañana sorprendió al propio Departamento de Estado. Tillerson acababa de regresar anticipadamente de una gira por África y sus colaboradores se aprestaban a rechazar nuevamente los rumores de su partida. Las circunstancias no estaban claras.

Dos funcionarios de la Casa Blanca dijeron que Tillerson recibió la noticia el viernes, pero el subsecretario de Estado, Steve Goldstein, dijo que Tillerson “no habló con el presidente y desconoce la razón”. Añadió que el exdirectivo de la petrolera Exxon Mobile “tenía la intención de continuar” en el puesto porque creía que estaba realizando avances cruciales en seguridad nacional.

El Departamento dijo que Tillerson se enteró de su despido al leer el tuit de Trump, ayer por la mañana. Según dos altos funcionarios, el jefe de despacho John Kelly le dijo el viernes que habría un tuit presidencial que le concernía, sin decirle de qué trataba ni cuándo aparecería.

Aboga por una transición ordenada

El secretario de Estado, Rex Tillerson, se despidió ayer como jefe de la diplomacia a partir del 31 de marzo y defendió la importancia de ésta y de que Estados Unidos tenga el apoyo de países aliados.

Con la voz entrecortada, durante un emocional mensaje en la sala de prensa del Departamento de Estado, el expresidente del gigante petrolero Exxon Mobil anunció que se encargará de tener una “transición fluida” para su sucesor, Mike Pompeo, director de la CIA.

“Lo que es más importante es asegurar una transición ordenada en momentos en que el país continúa enfrentando retos significativos políticos y de seguridad nacional”, dijo, visiblemente emocionado.

Tillerson, considerado uno de los globalistas dentro del equipo de Trump y quien protagonizó sucesivos diferendos públicos con el presidente, hizo un breve repaso de sus logros en política exterior durante sus 14 meses en el cargo.

Destacó la existencia de “progresos” en la situación en Siria, como ceses el fuego, que dijo han salvado miles de vidas, aunque reconoció que hay más trabajo por hacer para lograr la paz.