Críticas en redes sociales por desperdicio de alimentos

DESDE EUROPA

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La Haya, 9 de septiembre. Más de 815 millones de personas en el mundo padecen hambre, según cifras de la Organización de las Naciones Unidas, que equivale a 11 de cada 100 personas, mientras que la industria promueve el desperdicio exagerado de alimentos por su aspecto, dudosas fechas de caducidad para incentivar las ventas y malos manejos de la misma industria.

Para darnos una idea de la gravedad del problema, los millones de personas que no tienen qué comer hoy mismo es equivalente a la población total de Estados Unidos, México, Brasil y Colombia juntos. Solamente en España se calcula que se tiran alrededor de 9 millones de toneladas de comida al año. Con la cantidad de alimentos que se echa a la basura en Europa y Estados Unidos se podría alimentar a toda la población del planeta.

Según estudios realizados en el Reino Unido, el 60 por ciento de este desperdicio se debe a las normas irracionales que impone la industria alimentaria que lucra con la venta de alimentos, por ejemplo en los supermercados y entre los fabricantes de comida y agricultores. En este caso, los contratos entre fabricantes y grandes cadenas de venta de alimentos tienen cláusulas que promueven el exceso de producto y la discriminación de alimentos por su color o forma, generando el desperdicio desmedido. Otro 20 por ciento del desperdicio alimenticio proviene de los hogares y el resto de restaurantes, hoteles, escuelas, etcétera.

En medio de este problema que parece más una tragedia, en una fotografía se resume la indiferencia de los países ricos ante la hambruna que pasan millones de personas en todo el planeta. A principios de esta semana se hizo viral una imagen de miles de pimientos en perfecto estado tirados para la composta. Un agricultor holandés desechó 200 mil kilos de pimientos porque el exceso de calor aumentó la temperatura a cifras no antes vistas en verano y mancharon el producto por fuera, y a pesar de que éste no representaba ningún riesgo para la salud del consumidor, las exigencias de la industria alimenticia y los estándares de la Comisión Europea llevaron a Erik Gubbels a deshacerse del producto con un valor estimado en 70 mil euros (poco más de un millón y medio de pesos).

La fotografía donde se observa una montaña de pimientos rojos en perfecto estado tirados a la intemperie hicieron justificadamente estallar las redes sociales en contra del desperdicio de alimentos. Sin embargo, las grandes cadenas comerciales argumentan que los estándares predeterminados en los productos responden a las exigencias de sus clientes que no quieren comprar productos “feos”. En Europa las reglamentaciones en temas de producción de alimentos han sido muy criticadas porque propician el desecho de productos en perfecto estado a causa de temas comerciales. México es el ejemplo claro de un país que sufre casos de pobreza extrema y de hambruna mientras que grandes cadenas alimenticias desperdician diariamente toneladas de comida que debería aprovecharse para reducir el hambre de millones de mexicanos.

Héctor Badillo

Héctor Badillo

Periodista egresado de la carrera de Comunicación por la Universidad de las Américas Ciudad de México, especialista en comunicación digital avalado por el título de Maestría en Periodismo Multimedia por la Universidad Complutense de Madrid. Actualmente trabajo como corresponsal en Europa para La Razón de México, amante de los viajes, la música, el cine, el arte, los deportes y la buena comida. Idiomas: español, inglés y francés.
Héctor Badillo
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