Cuarón, Oscar Cuarón

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Horacio Vives Segl


Parafraseo la forma en que el célebre personaje de Ian Fleming utiliza para presentarse en sus películas (Bond, James Bond) para enfatizar el vínculo entre el premio más codiciado en la industria del cine y el director mexicano que recién lo ganó, Alfonso Cuarón. Van algunos comentarios sobre la histórica entrega del Oscar en la que mexicanos hicieron historia.

  Gravity, la gran ganadora. Con siete premios, fue la película que más premios se llevó. Entre ellos, el de mejor director. Con ello, Cuarón suma el Oscar a los múltiples reconocimientos que ya había ganado en la misma categoría (más los que se sigan acumulando). Para muchos, resultó sorprendente que no ganara como mejor película. Pero los votantes de la Academia norteamericana decidieron entregar el premio a una película más “clásica”, la también excelente 12 Years a Slave, una película con muy sólidas actuaciones, guión, diseño de arte y tema políticamente correcto.

 No hay sexto malo. Emmanuel Lubezki fue otro mexicano ganador del Oscar. Una suerte de “Meryl Streep mexicano”, ya que había sido nominado 5 veces previamente por sus extraordinarios trabajos en la categoría de mejor fotógrafo. Premio largamente esperado que por méritos justos finalmente llegó.

 Críticas fuera de contexto. Tras la victoria de la dupla Cuarón-Lubezki (en la que forzadamente podría terciar Lupita Nyong’o, considerando los más bien escasos lazos con el país), un sector bien pensante lamentó que no se apoye “como se debe” en México a los cineastas nacionales o que no se magnifiquen los triunfos de mexicanos en otros festivales de cine. Habría que poner cada cosa en su lugar. Desde hace algunos años, con el conocido Artículo 226 se dio un importante incentivo gubernamental para financiar proyectos cinematográficos de diversa índole y las productoras privadas han puesto su parte para aumentar la industria nacional. Pero el tamaño de la industria mexicana es considerablemente menor a la de Hollywood, y qué bien que gente como ellos haya podido acceder a otras ligas y triunfar en ellas (además, por supuesto, de ser reconocidos en nuestro país). Y por otra parte, es igualmente celebrado que directores mexicanos sean reconocidos con premios en otros muy importantes festivales, como recientemente ocurrió con Fernando Eimbcke en San Sebastián o Amat Escante en Cannes. Pero la influencia global que tiene Hollywood no tiene comparación. Faltaba ganar ése. Y lo logró Cuarón, único latinoamericano en conseguirlo.

Tampoco es la primera vez que mexicanos ganan el Oscar. Ahí están como ejemplos recientes Eugenio Caballero y Guillermo Navarro (por El Laberinto del Fauno, 2006). Por lo pronto, los amantes del cine y de que le vaya bien a los compatriotas exitosos tanto en México como en el extranjero, estamos muy contentos con los resultados de la entrega del Oscar. O al menos, yo.

hvives@itam.mx
Twitter:
@HVivesSegl

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