Domingo 29.11.2020 - 16:14

Carla Guelfenbein indaga la construcción de la libertad y el amor

Carla Guelfenbein indaga la construcción  de la libertad y el amor
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La narradora Carla Guelfenbein (Santiago de Chile, 1959), ganadora del Premio Internacional de Novela Alfaguara 2015 por Contigo en la distancia, presenta La estación de las mujeres (Alfaguara, 2019): fábula protagonizada por mujeres en que pasado y presente, alegoría y verdad, dialogan en una indagación sobre el deseo, el amor y la libertad en tramas de circunstancias entretejidas en el contexto y las rutas azarosas de lo femenino.

Margarita cree que su marido la engaña con una joven estudiante universitaria; Elizabeth pretende huir de su vida acomodada en el Nueva York de los años 50;  Doris Dana, amante de la poeta Gabriela Mistral, experimenta una noche de sexo y alcohol con una amiga de la infancia; la octogenaria Juliana desea reconocer a una mujer que cambió los derroteros de su vida; Anne huye en busca de su identidad: sorprendente catálogo de ‘emociones femeninas’ que sondea sus propias demarcaciones.

"El patriarcado es universal, perseverante y pertinaz. Lo peor no es su violencia, sino la fachada de naturalidad que lo certifica”

Carla Guelfenbein

Escritora

“En  Nueva York  nacieron las  mujeres de esta novela: Anne, por ejemplo, era una chica con quien me encontraba todas las mañanas: tejí con ella una extraña complicidad. O Elizabeth, la chica que huye de su casa para estudiar literatura en Columbia y que hace el amor con un hombre mayor todas las tardes, surgió de una imagen desde mi propia ventana que daba a la calle. O Margarita, la mujer que espera —sentada frente a la entrada del Barnard College— ver a su marido  del brazo de una de sus estudiantes. Especulaciones que he convertido en ficción”, precisó en entrevista telefónica desde Chile con La Razón,

Carla Guelfenbein.

El lector agradece la cordialidad de su prosa, la música, los sigilos... Más que todo, pienso que esa musicalidad es cómplice de los personajes. Los silencios conjuran estados de ánimos y también posibilitan una tregua ante tantos desafíos que enfrentan estas mujeres.

¿Mujeres que inquieren y mujeres que prefieren huir? Me obsesiona el gesto de alguien que huye sin importarle los lazos de su identidad además de hacerlo en total soledad. Hay quizás un retrato del fracaso que eso implica. Algunas de las mujeres de mi novela buscan algo; otras, se van porque la vida las ha derrotado.

¿Hasta dónde la ficción y hasta dónde la realidad en la aparición de Doris Dana, la amante de la poeta Gabriela Mistral? La relación amorosa entre Doris Dana y la Mistral está plasmada en las hermosas cartas que la poeta le envió a Doris Dana: los ‘mistralistas’ quieren hacerlas pasar como amor filial. Me interesaba mostrar ese talante de la poeta chilena, el cual ha sido encubierto bajo el perfil de una mujer casi virgen, aburrida, alejada de lo carnal, que no revela  su verdadero carácter. Creo que conocer ese aspecto de ella, nos otorga una mirada diferente y esencial

sobre su obra.

Recurre usted a Virginia Woolf, T.S. Eliot, Jenny Holzer y a cartas de Gabriela Mistral... Sí, es una novela de empalmes, de referencias, de ecos, de guiños... Eran necesarias las citas de las misivas de Mistral a Doris y asimismo, el fragmento del diario de Woolf. Quise que al final apareciera una foto mía de la banqueta de Jenny Holzer que está en Barnard College, donde una de las protagonistas se sienta para esperar a su esposo.

Margarita

Por Carla Guelfenbein

La última vez que Jorge intentó tener sexo conmigo, le pedí que usara un condón. Uno que llevara una frase de Jenny Holzer. Eso fue hace tres semanas, antes de que finalizaran las vacaciones y sus estudiantes volvieran de sus escondrijos de verano: de los yates las rubias y de las profundidades de sus sopas de noodles las de ojos rasgados. Me miró desconcertado y luego se largó a reír. No me preguntó quién era Jenny Holzer. «No es broma», dije, «si quieres hacer el amor, tendrás que ponerte un condón. Y que sea de Jenny Holzer, por favor». Estábamos echados sobre la cama, él desnudo y yo con mi camisa de dormir hasta las canillas. Afuera se oían gritos de niños. Tal vez jugaban soccer en las calles abandonadas por los estudiantes. Jorge se levantó y desde su desnudez me miró. […]Mi cuerpo, a diferencia del suyo, crece y se desarma otro poco cada día, se pliega, se seca, se enrolla sobre sí mismo en cansadas texturas. Hay veces en que apenas lo reconozco como mío. […]

Fragmento del libro

[caption id="attachment_985486" align="aligncenter" width="508"] La estaciónde las mujeresAutora: Carla GuelfenbeinGénero: novelaEditorial: Alfaguara, 2019[/caption]

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