Lunes 3.08.2020 - 09:47

Carlos Fuentes continua vivo en el recuerdo literario

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La amplia obra de Carlos Fuentes que incluye novela, ensayo, cuento, teatro y guión cinematográfico, escrita a partir de nuevas formas literarias que le dieron connotación universal, lo han convertido en una de las principales figuras de las letras no sólo mexicanas sino hispanoamericanas.

A tres años de su fallecimiento, escritores y amigos como Gonzalo Celorio, René Avilés Fabila y Juan Domingo Argüelles, recuerdan a Fuentes como un escritor universal, cuyo nombre es de vital importancia para las letras mexicanas, al lado de figuras como Alfonso Reyes y el Premio Nobel de Literatura, Octavio Paz.

Gonzalo Celorio dijo que los libros de Carlos Fuentes son fundamentales "porque han abierto puertas, porque han hecho innovaciones significativas, porque han roto con una tradición y abierto otra tradición literaria, y yo creo que en el caso de Carlos Fuentes su obra es importante para la literatura pero también es muy importante para la historia de la literatura, creo que de cualquier obra escrita en Hispanoamérica podemos saber a ciencia cierta si fue escrita antes o después de Carlos Fuentes".

Por su parte, René Avilés Fabila aseguró que el legado literario e intelectual de Carlos Fuentes, así como su compromiso político, han aumentado con el paso del tiempo. "No cabe duda de que es un escritor no sólo importante para México sino para todo el mundo, es un escritor que de pronto uno encuentra libros suyos en países tan remotos como Finlandia o Rusia, no se diga en España, Francia o Estados Unidos.

Nacido el 11 de noviembre de 1928 en Panamá, por el ejercicio de la profesión diplomática de su padre, Carlos Fuentes tuvo una infancia cosmopolita, en ciudades como Quito, Montevideo, Río de Janeiro, Washington, Santiago y Buenos Aires. Sin embargo, fue en México donde estudió derecho en la Universidad Nacional Autónoma de México, para luego hacer un doctorado en el Instituto de Estudios Internacionales de Ginebra, Suiza.

Su narrativa se situó del lado más experimental, con el uso de recursos vanguardistas como son la pluralidad de puntos de vista, la fragmentación cronológica, la elipsis y el monólogo interior, en un estilo audaz y novedoso que exhibe un perfecto dominio de la más refinada prosa literaria.

Fue a los 26 años, cuando se dio a conocer como escritor con el volumen de cuentos Los días enmascarados (1954), en el que ya se advertían sus preocupaciones: la exploración del pasado prehispánico y de los sutiles límites entre realidad y ficción.

Siguieron obras como La región más transparente (1958), que significó un cambio de orientación en la novela que en México en aquel entonces era realista y rural y La muerte de Artemio Cruz (1962), brillante prospección de la vida de un antiguo revolucionario y luego poderoso prohombre en su agonía.