Viernes 18.09.2020 - 05:13

Convierten Casa del Lago en estudio de TV

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Foto Cortesía La Casa del Lago

El palacio porfiriano que ocupa hoy la Casa del Lago se viste de estudio de televisión experimental y presenta Horario triple A, el proyecto interdisciplinario del escultor Eduardo Abaroa. Aborda la problemática de los medios de comunicación en las sociedades contemporáneas como lo que son, un tema controvertido y actual: motor y motivador de avances culturales y materiales, y al mismo tiempo transmisor de discriminación, prototipos e intolerancia. Abaroa plantea la paradoja de los horarios doble A y triple A, los segmentos televisivos en los que hay mayor audiencia y que se transmiten de 3:00 a 6:59 PM. El universo del artista da cabida a las propuestas de diferentes creadores y colaboradores como Sofía Táboas y Jorge Munguía.

En un primer momento Horario triple A presenta un estudio de televisión.

La idea es programar días de filmación, entrevistas, construcción de sets, o bien experimentos de montaje interdisciplinario. Esto sin interrumpir el recorrido de las salas de La Casa del Lago. Por otra parte, la investigación del proyecto reúne información sobre la situación de los medios de comunicación en el mundo y forma un archivo abierto que los visitantes pueden reproducir. Por último, se crea una colección de video hecha por artistas directamente para el medio televisivo y que es de distribución gratuita.

Obligado por la historia. En sus más de cien años de existencia, lo que hoy conocemos como La Casa del Lago ha sufrido importantes mutaciones.

Desde que Porfirio Díaz la inaugurara, en 1908 —con el fin de hacer de Chapultepec un parque público para los festejos del centenario de la independencia—, hasta el estallido de la Revolución este recinto funcionó como el Club del Automóvil y sede de la más gloriosa fiesta del Porfiriato; después como la Dirección de Estudios Biológicos de la Secretaría de Agricultura y Fomento, que se convirtió en el Instituto de Biología tras pasar a formar parte de la UNAM, en 1930.

El traslado del instituto a la nueva sede universitaria obligó al abandono del sitio, que pudo haber pasado a manos del gobierno del Distrito Federal si no hubiera sido por la creación del primer centro cultural extramuros, propuesto por la Rectoría y la Dirección de Difusión Cultural de la máxima casa de estudios.

Con la dirección de Juan José Arreola la Casa del Lago abrió sus puertas en 1959 y desde entonces es un foro de creación literaria, plástica y escénica que ha dado cabida a los más renovadores y críticos movimientos artísticos y hasta políticos. Tan fue así que cuando la UNAM fue ocupada por el Ejército durante el movimiento estudiantil de 1968 el rector Barros Sierra trasladó su despacho a la Casa del Lago. No extraña que ante tanta mudanza y apego por la expresión, el palacete porfiriano se vuelva hoy un estudio de televisión

El telepronter y reproductores, herramientas de la exposición.