Culpa Iglesia a INAH de 22 templos al borde del colapso en DF

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Fotos Rodrigo Carmona La Razón

El patrimonio religioso y cultural del Distrito Federal está en riesgo. Así lo denunció la Arquidiócesis Primada de México a través del editorial “Salvemos nuestro patrimonio”, en el que explicó que 26 templos, ubicados en su mayoría en el Centro Histórico de esta ciudad, presentan grave deterioro de su infraestructura.

“El caso más representativo es el de templos e iglesias de la Ciudad de México, pletóricos de historia, pero en abandono. En el centro de la capital, 26 recintos requieren de intervención urgente ante las deplorables condiciones que ponen en riesgo la seguridad e integridad física de fieles y turistas”, explica la máxima institución sacerdotal en el texto, publicado en el semanario Desde la fe, el 9 de agosto.

De acuerdo con un documento fechado el 5 de junio de 2015, del cual La Razón cuenta con una copia, de estos 26 recintos, 22 se encuentran en condiciones críticas. Es el caso de la iglesia de Santa Veracruz; la Parroquia de Santa Catarina, el templo de Jesús de Nazareno; y la iglesia de Nuestra Señora de Loreto que alberga el mural Apocalipsis y los restos de Hernán Cortés, entre otras (todas de alto interés patrimonial e histórico).

En una entrevista publicada en Desde la fe, el Padre Alfredo Ramírez Jasso, encargado de la Pastoral de la Cultura y titular de la Comisión de Arte Sacro para la IV Vicaría San Miguel Árcangel aseguró que este víacrucis comenzó hace cinco años, cuando el arzobispo de México, Cardenal Norberto Rivera Carrera, realizaba su segunda visita pastoral. En ese momento, el padre Ramírez Jasso presentó una lista de 26 templos del Centro Histórico urgidos de restauración.

El Cardenal, recalcó Ramírez, ordenó inmediatamente la búsqueda de apoyo económico y de asesoría de las autoridades competentes para hacer los trabajos de reconstrucción necesarios.

Sin embargo, un lustro después, la situación es la misma. En la tercera visita pastoral de Arzobispo de México, Ramírez volvió a presentar una lista, esta vez de 22 templos, que están en emergencia ante la falta de atención.

“El Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta) ha hecho ya dictámenes técnicos en cuanto al tipo de deterioros, problemas en las estructuras que no han sido atendidos por la federación, pues el Gobierno carece de presupuesto para el mantenimiento de las iglesias”, explica el texto de Vladimir Alcántara, publicado en Desde la fe.

Según el Padre Ramírez, la Catedral Metropolitana de México y la Basílica de Guadalupe son las que se mantienen en mejores condiciones: reciben una ayuda más o menos permanente y cuentan con un presupuesto para mantenimiento.

Pero la Iglesia de la Santa Veracruz no cuenta con la misma suerte. “Hernán Cortés fundó esta iglesia como un exvoto para dar gracias a Dios; es una iglesia muy hermosa, con un Cristo que fue donado por el emperador Carlos V. Es un recinto con siglos de historia, que, lamentablemente, desde que se construyó la línea dos del Metro quedó completamente ladeado, y ahora cuenta con pilotes mecánicos para medio sostenerla, pero requiere de una intervención muy importante para que no se siga dañando”, explicó.

Los principales daños que presentan los templos —agregó el sacerdote— se derivan de la inestabilidad del subsuelo, debido a que la mayor parte de la ciudad se construyó encima de un lago.

“Es por esto que se van abriendo las bóvedas, las cúpulas, los muros. A esta necesidad de invertir recursos para detener los daños, se agrega el hecho de que el mantenimiento de los edificios antiguos es mucho más costoso que el de los modernos”, manifestó el Padre Ramírez.

En referencia a este tema, el Padre Lauro Muñoz, custodio de la Iglesia Nuestra Señora de Loreto, aseguró que a siglo y medio de la reapertura del templo no hay peligro de que la estructura ceda. Sin embargo, es posible que a alguien le caiga en la cabeza un pedazo del aplanado del techo.

“Éste se está desprendiendo constantemente y, en ocasiones, han caído capas de yeso, que afortunadamente no han golpeado a nadie. Es peligroso que permanezca así, y por eso nos urge arreglarlo, pero no nos ha sido posible, ya que por un lado no contamos con los recursos económicos para darnos a la tarea, y por otro, en caso de conseguirlos, tendríamos que esperar la autorización y asesoría técnica del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), ya que la Rectoría de Nuestra Señor de Loreto es un recinto histórico que no puede ser intervenido sin la anuencia y conducción de los especialistas”, argumentó Muñoz.

Entre los daños más graves que presenta esta iglesia —comentó el sacerdote—, están el deterioro de la cúpula y el agrietamiento de las torres. “La nave principal ya está en muy malas condiciones, y hasta los arcos, que se supone que están hechos para soportar todo el peso de la iglesia, ya presentan fracturas notables”, agregó.

La máxima autoridad de la Comisión de Arte Sacro para la IV Vicaría San Miguel Árcangel está a la espera de la asignación de presupuesto federal para el próximo año, pero ignora si habrá dinero para atender estas necesidades.

Frente a esta situación la Iglesia ha tomado la decisión de invitar a organizaciones de la iniciativa privada a “apadrinar” un templo en deterioro.

“La intervención a nuestras iglesias no puede esperar más, y por tal motivo, desde la Comisión de Arte Sacro para la IV Vicaría, zona donde se encuentra la mayoría de estos templos, se ha diseñado una propuesta en la que la Iglesia se abre a la intervención de recursos de la iniciativa privada para el mantenimiento de estos espacios, mediante el apadrinamiento de templos por parte de empresarios, compañías automotrices, instituciones bancarias, televisoras y en general cualquier grupo económico capaz de aportar recursos de forma permanente, para lo cual se haría el trámite ante la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, a fin de que los ‘padrinos’ queden exentos de impuestos”, recalcó el sacerdote.

Las empresas que decidan apoyar esta iniciativa también contarían con una placa en la entrada de los templos con el nombre de la organización, mencionando que con su aportación se está conservando el patrimonio cultural de la ciudad.

“Nuestros edificios —señaló Ramírez—, además de hermosos, tienen una historia extraordinaria, pues muchos datan de los inicios de la evangelización, así que representan los mayores tesoros de lo que fue aquella ciudad virreinal de la Nueva España; inmuebles que en sus inicios recibieron recursos de la nación colonizadora de nuestro país y por eso se conservaron en excelente estado.”

No obstante —continúa—, en la actualidad, a la insuficiencia de recursos por parte del gobierno para el mantenimiento de estos templos, se agrega el problema de que las iglesias del Centro Histórico no tienen comunidades fijas; quienes asisten a estos espacios, generalmente son personas que van de paso y no sienten el compromiso de hacer aportaciones”.

Burocracia derrumbó El Santo Cristo

El pasado 25 y 26 de julio se llevó a cabo la demolición de la Capilla del Santo Cristo, ubicada en la comunidad de Tlaxcala, de manera intempestiva y con uso de maquinaria pesada. Con respecto a este hecho, la Arquidiócesis de México manifestó: Son las mismas autoridades del INAH “que calificaron el hecho en Tlaxcala como un ‘acto de barbarie’, las que han permitido que varios inmuebles considerados patrimonio de la nación se conviertan en polvo.

De nuevo aparecen omisiones y reluce la maraña burocrática más destructora que el paso de los siglos. No es extraño saber que, a pesar del cumplimiento estricto de requisitos y formalidades por los poseedores, las autoridades dan argumentos increíbles impidiendo el cuidado efectivo de lugares históricos”.

La Arquidiócesis sentenció en el escrito: “La demolición de la capilla del Santo Cristo es histórica por la burocracia de autoridades que lloran lo que no han sabido preservar: el patrimonio cultural, histórico y espiritual de nuestra nación.”

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