Da Monsi su último paseo dominical

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Por Leticia Olvera y Sandra Nieve

U na caravana se acerca, acompaña, sigue, vigila el último paseo dominical de Carlos Monsiváis, quien fue recibido en el magestuoso Palacio de Bellas Artes, listo para despedirlo con grandes honores. Muchos gritan “Viva Monsiváis”, a la vieja usanza de mitin político. Mientras, la gente espera su turno para ver por última vez al escritor más público, como lo describió su colega José Emilio Pacheco.

Después de las 10 de la mañana el cuerpo del cronista fue recibido entre llanto y aplausos de amigos, familiares y lectores.

Sin duda, algo de político tenía su presencia en el vestíbulo del recinto, algo de diplomático, pues izquierda y derecha se tuvieron que poner de acuerdo para no incomodar la presencia de Monsi. El grito “fuera Lujambio” rompió el momento solemne, seguidores del autor de Apocalipstick lanzaron consignas al secretario de Educación Pública, mientras otro grupo ovacionaba al ensayista.

Durante el acto el féretro, cubierto por la bandera de México, y las insignias de la UNAM y el movimiento gay, fue custodiado por personalidades como Julio Scherer, Laura Esquivel, José Gordon y El Fisgón.

Aunque el pueblo pedía que los restos del escritor llegaran al Zócalo para continuar con el homenaje, estos sólo dieron un breve paseo. Entre empujones y aplausos se llevaron en cuatro ruedas al hombre que siempre fue a pie: Monsiváis recorrió por última vez las históricas calles del centro, para dirigirse al Panteón Español donde poco antes de las tres de la tarde fue cremado y colocado en una urna de madera que hoy estará en el Teatro de la Ciudad.