Lunes 28.09.2020 - 14:18

Despiden al escritor argentino Ernesto Sábato

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Foto: Especial.

Buenos Aires.- El escritor argentino Ernesto Sábato, quien murió la víspera a los 99 años de edad, fue enterrado hoy luego de que su cuerpo fuera acompañado por un sencillo cortejo compuesto por familiares y algunos amigos.

En medio de un clima frío y lluvioso, que le dio un toque aún más nostálgico a la jornada, el féretro del autor de “Sobre héroes y tumbas” fue llevado desde el club deportivo donde fue velado hasta un cementerio privado en las afueras de Buenos Aires.

Apenas si fueron decenas de amigos y familiares, no multitudes, las que acompañaron el último recorrido de uno de los más grandes escritores de la literatura latinoamericana y a quien le ofrecieron un largo aplauso como despedida en el cementerio.

Elvira González Fraga, compañera del autor en sus últimos años de vida, reveló que desde hace dos semanas padecía una bronquitis que complicó aun más su ya de por sí delicado estado de salud.

Nacido en Buenos Aires el 24 de junio de 1911, y décimo entre 11 hijos, el escritor estudió Ciencias Físico Matemáticas a la par que comenzó una incipiente carrera política que lo llevó a ser electo como secretario general de las Juventudes Comunistas.

Luego de viajar a la extinta Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), Sábato se desencantó del comunismo y volvió a Argentina para doctorarse en Física, después de lo cual se trasladó a París para trabajar en el afamado Laboratorio Curie.

Una asumida “crisis existencial” que, como tal, nunca quedó del todo clara, empujó a Sábato a abandonar la ciencia y abrazar las letras, en una carrera que inició con reseñas literarias en la mítica revista argentina Sur.

En 1945 publicó su primer libro, “Uno y el universo”, pero fue tres años más tarde, con la aparición de “El túnel”, que logró atraer la atención de la crítica mundial gracias a una novela que hasta ahora ha sido traducida a 13 idiomas.

“Sobre héroes y tumbas”, publicada en 1961, terminó por ubicarlo como uno de los grandes novelistas de América Latina y, al igual que su siguiente obra, "Abaddón el exterminador", le valió premios en Francia, Italia, España, Colombia e Israel.

Con el Premio Cervantes, el máximo galardón de las letras españolas que obtuvo en 1984, Sábato se consolidó como una de las figuras imprescindibles de la literatura mundial, lo que no le alcanzó para superar una casi permanente sensación de tristeza.

La muerte de su hijo Jorge Federico, ocurrida en 1995 en un accidente automovilístico, lo sumió en un estado de depresión que se acrecentó tres años más tarde, al fallecer su esposa, Matilde Kusminsky, quien fuera su compañera durante 62 años.

En sus últimos años de vida los médicos le prohibieron leer y escribir, por lo que se dedicó a pintar en su casa de Santos Lugares, en las afueras de Buenos Aires, en donde permaneció acompañado hasta su muerte por González Fraga.

ams