Viernes 10.07.2020 - 10:54

En dos dias viajan obras de Leonardo Da Vinci hacia Italia

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Por:

Fotos Adriana Góchez La Razón

Las piezas que componían la exposición Leonardo Da Vinci y la idea de la belleza, que se clausuró ayer a las 8:00 horas en el Palacio de Bellas Artes, están listas para ser enviadas a su país de origen. Las obras fueron evaluadas por un equipo técnico para verificar que se encuentren en perfecto estado.

“Hoy los comisarios darán el resultado final de su inspección. Estamos con todo lo que implica un proceso de traslado, siguiendo el protocolo y procedimiento que se realiza en cualquier museo”, explica Miguel Fernández Félix, director del recinto.

La revisión está a cargo de tres equipos: el de la Biblioteca Real de Turín con su curador; el equipo del museo de Palacio de Bellas Artes y el de restauración del Instituto Nacional de Bellas Artes. “Es un tema de protocolo para que empecemos a embalar las piezas para su salida”, señala el titular del Palacio de Bellas Artes.

“Estamos hablando de dos días. Esto es un asunto de revisión. Por un tema de protocolo, no me atrevo a decir una fecha pero hay boletos de salida.

Depende de todo el resultado técnico que se estará dando. Las piezas están en perfectas condiciones. Vamos a devolver el patrimonio que nos entregaron los italianos en perfecto estado”, recalca.

Dos años aproximadamente tardaron las gestiones administrativas para que las obras e Leonardo Da Vinci llegaran a la Ciudad de México. “Éste es un trabajo en equipo desde el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta). Rafael Tovar y de Teresa fue embajador de México en Italia e impulsó está iniciativa. En 2013, iniciamos estos trabajo preliminares y, a partir de ahí, fue un trabajo en conjunto a nivel curatorial y, por supuesto, todo lo que implica el desarrollo de cualquier exposición”, recuerda Fernández Félix.

Para traer estas piezas tan valiosas el Palacio de Bellas Artes echó mano del manual de procedimientos del museo. “Eso es algo muy técnico. Hay un reporte de facilidades que cada museo tiene. Es un instrumento que tenemos donde se marcan las condiciones de la infraestructura para ver si son suficientes para presentar una muestra determinada, desde todo punto de vista: clima, seguridad, conservación. Ese reporte es uno de los múltiples requisitos para que se trasladen las obras”, comenta.

Para el director de Palacio de Bellas Artes, la exhibición Leonardo Da Vinci y la idea de la belleza fue todo un logro: “Se alcanzaron casi 300 mil visitantes.

Pero, más allá del número de visitantes, que es muy importante como un punto de referencia estadística, lo que siempre le ha importado al museo es que el público que nos visite pueda regresar. Lo que nos importa sobre todo es ofrecer en las exposiciones un trato que la gente que visite el museo tenga la posibilidad de querer regresar y tener otra experiencia”.

Fernández Félix señala que recibir 220 personas cada media hora es algo

inusitado en la historia del Palacio de Bellas Artes. También es nuevo en la historia de este espacio ofrecer horarios extendidos desde las ocho de la mañana hasta la 10 de la noche.

“Terminamos el maratón con mucho éxito. Más de 35 mil personas estuvieron con nosotros noche y día. Nos da muchísimo gusto atender a casi 300 mil personas en tiempo récord. Continuamos con la exposición Miguel Ángel Buonarroti. Un artista entre dos mundos”, celebra la máxima autoridad de la institución cultural.

Entre las obras que se pueden apreciar en la muestra de Miguel Ángel están David Apollo traído desde el Museo Nazionale de Bargello, de Florencia; y el Cristo Giustaniani una de las obras “no finitas” del artista. El proyecto de curaduría estuvo a cargo de dos grandes investigadores: Francesco Buranelli, ex director de los Museos Vaticanos y Luis Javier Cuesta, director del Departamento de Arte de la Universidad Iberoamericana.

“Hicimos un proyecto muy sólido, basado en la escultura, en el dibujo y en la arquitectura. Cristo Giustiniani es la primera vez que viaja a América. Inclusive fue punto de referencia para la exposición que hicieron los italianos el año pasado, en el marco del 450 aniversario del fallecimiento de Miguel Ángel”, apunta.

Las últimas horas del maratón. Esperanza Reyes, de 48 años y su papá Marco Antonio Reyes de 81 años, se despertaron a las 4:30 de la madrugada con un solo objetivo: apreciar las obras de Leonardo Da Vinci y Miguel Ángel.

Hicieron dos horas de camino de la colonia Miguel Hidalgo, cerca del parque Six Flags hasta el Palacio de Bellas Artes, donde a las 8:30 horas con boleto en mano llegaron junto antes de que cerraran la puerta de acceso.

“Sin querer fuimos los últimos”, señaló la señora Esperanza. Y es que aunque sus boletos eran para las 8:00 horas el tránsito les impidió llegar a tiempo.

“Mis hijos se adelantaron para no bajar a mi papá porque pensábamos que no nos iban a dejar entrar porque ya era tarde”, dijo.

Fue a las 8:30 cuando el último grupo, de alrededor de 20 personas, ingresó a la exposición Leonardo da Vinci y la idea de la belleza.

Así culminaba el maratón dedicado al artista renacentista. Trabajadores, estudiantes uniformados, amas de casa, ancianos y niños madrugaron para admirar las obras del anatomista italiano y del creador de la Capilla Sixtina.

Entre decepción y alegría las personas salían de la exposición rumbo a sus escuelas o trabajos. “Venimos un par de veces y no pudimos entrar hemos tenido la oportunidad de ir a Roma y ver la Capilla Sixtina; pero, ¡Imagínese cuánto tarda uno para ir a Roma, 30 años! Sí vale la pena que traigan estas obras porque no todos tienen la oportunidad de viajar”, comentó el señor Alejandro Pluma, de 56 años, quien iba acompañado de su esposa Marina Avilés.

En contraste, José Flores, quien vino desde Guadalajara con su familia sólo a ver las exposiciones expresó: “La exposición es demasiado básica yo esperaba más, me voy decepcionado. De Miguel Ángel, me gustó el cristo en la cruz (Cristo Giustiniani) y Da Vinci los dibujos del cuerpo humano”.

Para Guadalupe Linares, quien se trasladó desde Guerrero e intentó una semana antes acceder a las muestras, el doble viaje y el pago de hospedaje valió la pena: “Me encantó la exposición, hicimos el esfuerzo de venir porque no queríamos perdernos la exposición, la obra que más me gustó fue la de Cristo Giustiniani”, dijo.

Dentro de la sala, las piezas que más causaban admiración entre los visitantes eran el Cristo Giustiniani, La Piedad y el Códice sobre el vuelo de las aves, incluso cerca de 15 personas por cada cinco minutos aproximadamente se paraban a verlas impidiendo el flujo del recorrido.

Aunque la obra La virgen de las rocas era una de las principales de Da Vinci que se exponían pocos se tomaban el tiempo de verla.

“Sólo queda una hora por favor pasen a la exposición de Leonardo porque ya lo despedimos”, decía uno de los organizadores del museo. Acto seguido la gente se abarrotó en la sala dedicada al artista renacentista.

Los últimos en salir y con quienes culminaba el maratón de 72 horas, fueron 16 personas, entre ellos, la señora Esperanza y su padre Marco Antonio.

“Los dibujos parecen como si te estuvieran viendo son casi reales”, exclamaba emocionada Esperanza. Mientras su papá decía: “Hasta la fecha me parece que ninguna persona, pintor o artista, logra hacer lo que Da Vinci, con esa profundidad de lo que veía. El dibujo de los caballos y las alas son cosa increíble”.

Fue así como los mexicanos despidieron las obras del creador del dibujo Hombre de Vitruvio. En Bellas Artes aún los espera la muestra de Miguel Ángel Buonarroti, un artista entre dos mundos, que continúa hasta el 27 de septiembre.

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