Escenifican los peligros de linchamientos en redes

Escenifican los peligros de linchamientos en redes
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Las múltiples causas posibles de la repentina desaparición de un joven se escenifican en la puesta en escena Tal vez mañana sea un día cualquiera, de Alejandro Ricaño y Luis Eduardo Yee, la cual se interna en las diferentes aristas de la vida social de nuestro país, que se reflejan en siete personajes que exponen los diversos niveles de hastío, falsedad e incomprensión que existen en y entre las clases sociales.

Emma aparece en escena para indagar y descubrir qué sucedió con Nicolás Guzmán, su novio; mientras, frente a ella, desfilan personajes como el funcionario desinteresado por el caso, el amigo golpeado que dice haber dejado a Nico en su casa o la periodista que publica un reportaje para denunciar una probable línea de investigación.

Como dualidad, se forma el antagonismo personal y social entre Nico (antropólogo y activista con una asociación civil que trabaja con comunidades indígenas) y Bernie (hijo de un importante empresario, quien tiene el rostro golpeado y un brazo en cabestrillo), ambos salieron juntos del cumpleaños de Emma y no se volvió a saber nada del primero.

En una plataforma giratoria, de forma rectangular, se suben los actores Sara Pinet, David Calderón, Paula Watson, Luis Eduardo Yee y Horacio Trujillo para desarrollar la historia. Con pocos elementos escenográficos, llevan a cabo su labor: muestran la fragilidad con la cual se construye la veracidad y la historia, esa que redactan los vencedores, que en nuestra época son aquellos que pueden manipular el sistema y comprar conciencias.

El Dato: La escenografía es de la manufactura de Jesús Hernández, el vesturio estuvo a cargo de Jerdily Bosch, y la musicalización, de la dupla conformada por David Ortíz y Ricardo Estrada.

Dirección del propio Ricaño, Tal vez mañana sea un día cualquiera es un trabajo detectivesco, en el cual un conflicto social lleva a otro y se engarzan: la desaparición de un hombre es la guía para hablar sobre el peligro de la sub-información en la redes sociales, el periodismo parcial, la burocracia indolora y una sociedad que asume el rol de culpable o cómplice de sus propios problemas.

En un mundo torcido, la población se vuelca al linchamiento, cuando la justicia no funciona, las redes sociales se convierten en tribunales virtuales. Los peligros de la viralización de la información no comprobada, la lucha de clases y las dobles intenciones del activismo social son algunas de las caras que buscan ser reveladas en la puesta en escena.

En duda se ponen la moralidad, el agente y la periodista se preguntan si son buenas personas. Cada uno desde sus lugares de trabajo (que en escena comparten el mismo escritorio), observan como “todos estamos tratando de agarrarnos a lo que sea para mantenernos a flote”.

El Foro Lucerna abre sus puertas a esta propuesta que intenta (con momentos cargados de humor negro) tocar importantes temas sociales actuales, sin embargo es rebasada por la propia dimensión de los temas abordados; en momentos, parece quedarse en la superficie y, un poco, en la trivialidad y el cliché.

La realidad golpea a todos y sólo queda, como al principio, una joven parada, Emma, quien después de todo este caos de corrupción, indiferencia, mentiras, secretos, engaños y escarnios, sólo quiere saber qué pasó con su novio, dejar de dar vueltas en el mismo punto y sentir que los días avanzan (que puedan ser días cualquieras), ya que la vida gira y regresa al mismo jodido lugar, el de la desesperanza, mientras suena “Exit music (for a film)” de Radiohead.

Tal vez mañana sea un día cualquiera

Dirección: Alejandro Ricaño

Género: Drama

Elenco: David Calderón, Sara Pinet, Horacio Trujillo, Paula Watson, Luis Eduardo Yee

Hasta el 14 de julio, de viernes a domingo

Foro Lucerna: (Lucerna 64, col.. Roma)

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