Miércoles 30.09.2020 - 13:53

Escultura sensible en tránsito continuo

Sin Morena, no habrá frente de izquierdas, dice Padierna
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Fotos De la exposición: Rocío Leyva.

Foto del autor: cortesía Colegio de San Ildefonso

La propuesta de Ernesto Neto (Río de Janeiro, 1964) se opone a la solidez de la escultura convencio-nal. No produce íconos o ídolos. Sigue los procesos de la naturaleza; nace como un germen y se extiende de manera orgánica. Neto diseña estructuras que crecen y se diversifican. Entre escultura e instalación La lengua de Ernesto. Obras 1987-2011 se complementa con fotografías y dibujos que dieron origen a sus conceptos.

“Aquí están los trabajos que generaron la obra que desarrollaría a lo largo de mi carrera”, dice el autor sobre la selección que integra más de 100 piezas y se puede visitar hasta el 9 de septiembre. Es “una visión panorámica”, explica Adriano Pedrosa, curador de la muestra, “el público podrá apreciar cómo Neto construye su lenguaje, a través de sus dibujos. El título está estrechamente relacionado con la noción de lengua como elemento de codificación, en este caso serían los elementos esculturales. Una obra vasta, fragmentada y en ocasiones no registrada que, en el hilo de la investigación, deja entrever un tejido rico y complejo”.

Una epifanía, que ocurrió en México hace varios años, lo llevaría a concebir la estructura del trabajo que crearía a partir de ahí. “Las obras prehispánicas cambiaron mi concepto de la escultura. Los escultores parecía que buscaban que la piedra luciera más piedra. Después de esta experiencia mística, era una cosa de vida, de exceso de vida, la metafísica de estas antiguas formas”, expresa.

Sobre cómo entender su obra afirma: “El estado del espíritu, para mí, es más importante que la identidad, que la personalidad. Me interesa la humanidad como un todo, no me interesa la humanidad con separaciones culturales”.

En esta reflexión de los sentidos, en esta experiencia artística como algo físico, dispuesta en un área que ocupa toda la planta baja del Colegio, “es muy importante la relación entre el cuerpo y el paisaje”, aclara Ernesto. Y sobre sus esculturas, como en la vida, dice: “donde cayó cayó. Así está la cosa. La vida acontece. La gravedad es la grande dama que une todo”. Su material favorito, responde, es el viento, después la tela, por ser un elemento muy básico.

Sobre cómo entender su obra afirma: “El estado del espíritu, para mí, es más importante que la identidad, que la personalidad. Profundamente me interesa la humanidad como un todo, no me interesa la humanidad con separaciones culturales”.

En esta reflexión de los sentidos, en esta experiencia artística como algo físico, dispuesta en un área que ocupa toda la planta baja del Colegio, es muy importante la relación entre el cuerpo y el paisaje, aclara Ernesto. Y sobre sus esculturas, como en la vida, dice: donde cayó cayó. Así está la cosa. La vida acontece. La gravedad es la grande dama que une todo.

Su elemento favorito, responde, es el viento, después la tela, por ser un material muy básico.

Lo importante es que aún podemos reírnos

y no manchar a nadie con nuestra sangre

Roberto Bolaño