El Evangelio de Juan

Raymond Brown
Raymond Brown
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El investigador y estudioso de temas religiosos Raymond Brown, publicó

un importante estudio El Evangelio de Juan o cuarto Evangelio (Editorial Cristiandad). Este capítulo es uno de los clásicos, y más leídos de la Biblia., no hay que olvidar además, que es uno de los que más ha contribuido a conformar el marco categorial de nuestro modo de pensar, vigente hoy a pesar del proceso de secularización en que estamos inmersos. Aun cuando se engloba dentro del género “evangelios”, junto a los de Mateo, Marcos y Lucas – llamados “sinópticos”, por las similitudes que guardan entre sí- . El de Juan posee ciertas características peculiares que lo diferencia sustancialmente de los otros. Los especialistas coinciden en que se trata de un texto especialmente complejo. Hannack, historiador de los orígenes de la religión cristina, lo considera uno de los enigmas más complicados del cristianismo primitivo. Dodd, especialista en Juan, llega a concluir que si se consigue entender este Evangelio, se llegará a entender lo que era el cristianismo primitivo.

Raymondn Brown es considerado uno de los mejores especialistas en el apóstol Juan , y en los escritos petenecientes a su escuela, que intenta compaginar su compromiso confesional como biblista católico con la objetividad del investigador. Así lo confirman sus múltiples estudios, entre los que destacan: La comunidad del discípulo amado. Un volumen que no sólo defiende el papel de Juan en la historia cristiana, sino que también crítica y cuestiona su papel.

El presente análisis sobre El evangelio de Juan no pretende – según palabras de su autor- engrosar la lista de libros sobre el mismo tema, sino a portar una luz diversa sobre el personaje. Creo que el riguroso estudio del autor tiene aportaciones relevantes que estudios posteriores de otros grandes expertos no tienen. La primera, y quizá más interesante, tiene que ver con la composición del Evangelio y su autor. Este no se escribió de golpe, ni es obra total de Juan. Brown distingue en su composición cinco épocas, que van desde la existencia de materiales tradicionales sobre hechos y dichos de Jesús – independientemente de los utilizados por los sinópticos- hasta la redacción final. Las pruebas internas al igual que las externas parecen apuntar a la autoría de Juan, hijo de Zebedeo y testigo presencial de la vida de Jesús como hipótesis sólida, si bien la redacción, definitiva no sería obra suya, sino de un redactor final, miembro de su escuela.

Raymond Brown

El autor del Evangelio (Juan) no está interesado en reconstruir de manera minuciosa la vida de Jesús, ni siquiera en ofrecer una síntesis de la misma. Se guía por una intención teológica más que histórica, como él mismo pone de manifiesto hasta el final: “Cierto que Jesús realizó otros muchos signos en presencia de sus discípulos, que no han sido consignados en este libro. Hemos recogido éstos para que creáis que Jesús es el Mesías, el hijo de Dios, y por esta fe tengáis vida en su nombre”. (Juan 20, 30). La intención teológica se expresa a través de un lenguaje simbólico, muy bien estudiado por Brown. Podríamos pensar que carece de algún valor histórico… no lo creo. La historia total del Evangelio refleja un gran conocimiento de la Palestina anterior al año 70 y que el escenario en que presenta a Jesús parece verdadero.

Lo más cuestionable en torno al Evangelio de Juan es la de sus posibles influencias “gnósticas”. El historiador Bultmann, experto en el tema, suguiere que su autor era un miembro de un grupo gnóstico de discípulos de Juan el Bautista y que reinterpreto el mensaje de Jesús en clave gnóstica. Para afirmarlo apela a los frecuentes dualismos – luz y tinieblas-, verdad y mentira- y a la presencia del mito gnóstico del redentor en algunos discursos. Sin duda alguna, Brown, estudió y repasó meticulosamente todas las corrientes paralelas a su investigación, y de las cuales muchas no tomó en cuenta.

Raymond Brown

Me interesa sobresaltar el criterio histórico y lingüístico que utiliza Raymond Brown. Evidencia de los sentidos, la comparación o la razón pueden ser considerados como criterios, y creo que el autor lo entiende muy bien; en la especulación metafísica se ha sugerido como criterios de verdad, entre otros, la correspondencia, la representación, la factibilidad y la coherencia, en religión, la evidencia de la fe, la revelación o el milagro; en ética, el placer, la calidad de deseable y el deber; en estética, el interés, el goce y la armonía; cómplices y herramientas claves que necesitó el autor para lograr las importantes conclusiones sobre El Evangelio de Juan o Evangelio Cuarto, que desde luego, cada día comprendemos con más claridad, gracias a los diversos estudios y análisis de primer orden que nos han redescubiertos múltiples teorías sobre la vida y oba de Jesús.