Miércoles 30.09.2020 - 01:05

Hallan osamentas infantiles intactas de hace dos mil años

Hallan osamentas infantiles intactas de hace dos mil años
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Hace más de dos mil 500 años, con el vientre vuelto hacia la tierra, fueron enterrados 145 individuos. Así lo constató un equipo de la Dirección de Salvamento Arqueológico (DSA) del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), que ha trabajado los últimos seis meses en la recuperación de esqueletos extendidos en un predio a las faldas del

Cerro Zacatenco.

Se trata de las osamentas correspondientes a recién nacidos, niños de tres a diez años, jóvenes y adultos; hombres y mujeres que poblaron una de las primeras aldeas de la Cuenca de México.

La arqueóloga Estibaliz Aguayo Ortiz, coordinadora del proyecto, indicó que se trata de la zona de sepulcro para los pobladores de la antigua aldea de Zacatenco, habitada hacia el periodo Preclásico Medio, entre 800 y 500 a.C.

Durante el proceso los especialistas han concentrado su atención en realizar un registro fotográfico minucioso que más adelante les permitirá hacer una reconstrucción fidedigna de los hallazgos.

“Algo provocó que este lugar fuera usado de forma súbita como zona de entierro, incluso en algunos puntos se sobrepusieron entierros. Esto lo vamos a sustentar o descartar con estudios palinológicos de los sedimentos y de patologías en hueso. Tal vez hubo alguna sequía u otro factor de cambio ambiental, lo que explicaría el por qué esta mortandad, sobre todo infantil”, señaló Ortíz.

Desde hace más de 50 años, no se encontraba un espacio funerario con estas características, lo que supone una oportunidad de estudio para los siete arqueólogos y tres antropólogas físicas que trabajan en él gracias a los restos que se ubicaron: 60 adultos, 40 infantes y el resto neonatos y subadultos, hecho que ayudará a conocer las condiciones de vida de los habitantes.

“Si consideramos que una aldea del Preclásico Medio contaba con una población de entre 5 y 6 mil habitantes, sin duda tenemos una muestra representativa con estos 145 individuos que hemos localizado, a los que se suman cuantiosos artefactos dispuestos como ofrenda.

Por su parte, el estudio de los materiales de los objetos asociados a los entierros: conchas, huesos de animales, obsidiana y piedras, brindarán información acerca del comercio con individuos de otras ciudades.

En el lugar es posible observar más de una decena de osamentas, y cada una de ellas posee algún objeto como tributo: una olla, un cuchillo de hueso, alguna cuenta de piedra o un collar hecho de colmillos entre los fémures de

otro individuo.

“Aunque las ofrendas son marcadores de estatus, no podemos ver una diferenciación social tan clara. Cabe recordar que el Preclásico se caracteriza por sociedades jerarquizadas, regidas por relaciones de reciprocidad. No hablamos de Estados”, detalló la arqueóloga.

VIVIENDAS DE SAL. Al mismo tiempo, el equipo de la DSA localizó una zona habitacional con restos estructurales de pequeños cuartos, pórticos y patios, así como un espacio que estuvo dedicado a la extracción de sal durante el Posclásico Tardío (1200-1521 d.C.).

Vasijas de cerámica y tinas usadas para la extracción de sal que se obtenía del Lago de México, son algunos de los objetos que se encontraron, además de cinco ollas con entierros que fueron colocadas bajo los pisos y utilizadas para sacralizar el área.

“Estamos en una zona que fue parte de la Triple Alianza formada por los reinos de Tenochtitlan, Tlacopan y Texcoco, y es posible que comerciara con este bien”, concluyó la arqueóloga Estibaliz Aguayo Ortiz.

Se halló un sepulcro más hacia la zona poniente del predio, donde se descubieron dos individuos en posición fetal y en compañía de una ofrenda con diversos braseros tipo Texcoco y tres pipas de cerámica.

Años atrás, la arqueóloga María de Jesús Sánchez reportó el hallazgo de esta aldea salinera, la cual formaba parte de otro punto arqueológico cercano a lo que hoy en día es la estación del metro Indios Verdes.

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