Jueves 24.09.2020 - 15:07

Holguín, Cuba, semillero de creadores

Millenials, una mina de oro para empresas telefónicas
Por:

Lozano/http://ernestolozano.artelista.com

Desde Holguín, Cuba

En el Centro Provincial de Artes Plásticas de la Ciudad de Holguín, en Cuba, encontré el XXIV Salón de la Ciudad, un evento que aglutina lo mejor del quehacer en las artes plásticas contemporáneas de esa región al este del país.

Las artes plásticas en Cuba gozan de muy buena salud en el aspecto creativo, los jóvenes están expresándose con desenfado y asumen libertades propias de artistas. Trabajan con escasos recursos, pero el resultado es muestra de un talento creativo y unas ganas de expresar que no es habitual. Lo contradictorio consiste en la ausencia de un mercado para esa producción. Al no existir éste, el artista se desanima y cae a veces en otros derroteros, los menos perseveran.

Dice Gilberto González Seik, en sus palabras introductorias sobre esta muestra, que “esta nueva edición propone, provoca, dinamita, hace lo mismo, lo dice, no lo alcanza, se atreve, no lo resuelve, lo logra…”. La Razón conversó con el joven creador Aníbal de la Torre, y los artistas Leticia Leyva Azze, Javier Erid Díaz Zaldívar y Osmany Estupiñán.

¿Por qué participar en el Salón de la Ciudad?

En Holguín hay pocos espacios expositivos, los salones son idóneos por la cantidad de público que los visita, desde que éramos estudiantes comprendimos que era un medio adecuado para insertarse. Ahí las personas te conocen, se comporta como un termómetro que va midiendo, que nos permite introducirnos en el campo de las artes plásticas.

¿Cómo se relaciona la Escuela de Artes Plásticas con estos salones?

La Escuela de Artes Plásticas en Holguín está fomentando la participación de sus alumnos en estos salones. Los alumnos desde el primer año pasan por una serie de talleres para incentivar la creación.

En el cuarto año dos muy buenos profesores, Rubén Echavarría y José Aguilar, se unen y arman un proyecto que se llama Arte Total, con el objetivo de provocar la motivación y estimular la creación.

Trata de revolucionar la apatía contemporánea, la pintura contemplativa, el academicismo, para salir de la inercia, orientarnos, documentarnos, consultar el Internet, lograr una visualidad mucho más contemporánea.

Dentro de la Escuela de Artes Plásticas El Alba, hay profesores que son artistas, con un discurso salvable, podríamos señalar unos cinco, Ernesto Blanco Sansiprián, entre otros; el resto se ha quedado en la pedagogía, la docencia, el mercado. La escuela se contamina con eso.

También hemos podido constatar que los estudiantes que no continúan sus estudios en el Instituto Superior del Arte se estancan, a veces sus piezas de estudiantes tienen discursos interesantes, que después al terminar su cuarto año al no ser seleccionados dejan de crear. Se acomodan porque no tienen el estímulo. Es como si esas propuestas interesantes se hicieran para complacer a sus profesores y después no continúan. Involucionan.

¿Es difícil imponerse como artista siendo autodidactas?

Es muy difícil, a veces no les aceptan las obras a estos artistas no graduados, aduciendo a cosas absurdas como falta de concepto, además esos artistas para vender una obra tiene que hacerlo por la zurda, o parafraseando el título de la obra de Osmany, Por la izquierda, Además de que legalmente no pueden comercializar su producción.

¿Cómo se comporta el mercado del arte en Holguín?

Dentro de nuestra ciudad hay artistas que manejan propuestas disímiles, desde artistas que trabajan la pintura partiendo de la paleta, del rejuego pictórico, bien pintados, óleos sobre tela tradicionales; hay otros con propuestas no communes.

Los artistas en Holguín muchas veces están desmotivados, porque no pasa nada con nuestras obras, vas a una galería, expones y no se vende, la recoges, la enguacalas y la guardas en tu casa, porque no hay un mercado del arte en esta ciudad, es un punto neurálgico del arte aquí.

Aquí todos nos vemos forzados a pintar una obra paralela, lo que nosotros llamamos hacer “sopa”, que es realizar una obra fuera de nuestra propuesta conceptual; pintar los cuadritos donde aparecen los Chevrolets antiguos de Cuba, obras en Maché o esculturas para poder sobrevivir vendiendo esas cositas en la playa a los turistas de bajo poder adquisitivo, o de lo contrario tendríamos que trabajar en otras cosas. Lo hacemos porque no tenemos otras alternativas al tener negado un mercado del arte. Estamos detenidos, como el reloj del Parque Calixto García, inertes.

¿Qué obras destacadas de este Salón de la plástica señalarían?

La instalación Sacrificio o Perfección. De Daiana Sera Torres, que es una obra genial, y la Instalación de Annaliet Rodríguez. Es pues, la fe, la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve, por su contenido y propuesta estética, cargada de simbolismo.

 Dice Gilberto González Seik, en sus palabras introductorias sobre esta muestra, que “esta nueva edición propone, provoca, dinamita, hace lo mismo, lo dice, no lo alcanza, se atreve, no lo resuelve, lo logra…”.

agp