Iluminan la historia de la pirámide dedicada a Ehécatl

Iluminan la historia  de la pirámide dedicada a Ehécatl
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  • la_razon_online

La pirámide de Pino Suárez es

la construcción antigua más vista anualmente, pues de acuerdo con el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) al año es admirada por 54 millones de personas. Por ello el departamento de Cultura del Sistema de Transporte Colectivo Metro alista un proyecto de mapping con el que se busca que más transeúntes conozcan su historia.

El vestigio arqueológico dedicado a Ehécatl, dios mexica del viento, ubicado en la estación del Metro Pino Suárez de la Ciudad de México, no es considerada por el INAH como zona arqueológica debido a que no se encuentra registrada administrativamente con tal denominación, a pesar de ser una de las más conocidas por el público pese a su tamaño, pues se sitúa en un área de sólo 88 metros cuadrados y sus dimensiones alcanzan 10.7m x 7.6m x 3.7m.

El proyecto presentado por Vanessa Bohórquez, encargada del área de Cultura, ante el Consejo de Antropología consiste en un trabajo de iluminación que sólo incluye luces cálidas y frías para no dañar las paredes del templo. Con ello se acentuarán algunos puntos del mismo que pasan inadvertidos para las personas que transitan por dicha estación, además de que tiene como finalidad difundir la historia de la pirámide.

Dicho trabajo en el vestigio que acoge 21 veces más a personas al año que Teotihuacán y, según datos de la gerencia de Atención al Usuario del Metro, tiene una afluencia por la correspondencia de Pino Suárez de entre 150 mil y 200 mil usuarios diarios, tiene que ser aprobado por el INAH.

De acuerdo con la funcionaria, el mapping que se pretende llevar a cabo no tiene precedente.

Con esa cifra de usuarios la estación Pino Suárez es una de las tres más transitadas de las 175 estaciones de todo

el sistema, que diariamente en conjunto transporta entre 4.5 y 4.8 millones de personas.

Por ello, desde el 2009, las autoridades del Metro se vieron en la necesidad de trasformar áreas “muertas” dentro de las instalaciones de dicha estación en espacios culturales, con diversos foros de expresión que tienen como principal atractivo el basamento azteca descubierto a finales de la década de los años 60.

Ehécatl, el Dios de moda.

Apenas el pasado 8 de junio el INAH anunció el descubrimiento que recupera la memoria de lo que fuera el gran reciento ceremonial de México-Tenochtitlán, se trata del Templo de Ehécatl (Dios del Viento), así como parte de una cancha del juego de pelota.

“Este hallazgo se inscribe en un proyecto colectivo de investigación iniciado hace casi 40 años, que arranca con el hallazgo de la Coyolxauhqui en febrero de 1978 y que hunde sus raíces en las primeras exploraciones del Templo Mayor llevadas a cabo por don Manuel Gamio hace más de 100 años. Estos hallazgos han impuesto nuevos desafíos al trabajo arqueológico en general y en particular en esta gran zona que fue territorio sagrado”, señaló Diego Prieto, director general del INAH.