Jorge Marin recibe a los viajeros del mundo

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Fotos Cortesía Jorge Marín

El más grande trabajo monumental del escultor Jorge Marín, desde ayer da la bienvenida y despide a los viajeros que visitan el Distrito Federal. Se trata de la obra Perseidas, de siete metros de altura, la cual donó al Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, junto con la pieza Archivaldo monumental, de 2.40 metros de altura.

De acuerdo con Marín, dicha donación cumple con el objetivo de llevar su arte a espacios públicos.

“Los aeropuertos son el primer contacto del viajero con el destino. Se conciben como un punto de encuentro entre miles de personas que viajan por distintos motivos alrededor del mundo… Perseidas y Archivaldo funcionan como elementos clave para generar bienestar a los viajeros y para dar la bienvenida a nuestro país”, señaló.

Agregó que más que una donación al aeropuerto, es un regalo “a los viajeros para que las piezas cambien la forma de ver el espacio donde se ubican, trascendiendo en el tiempo, el espacio y generando así otra idea sobre este lugar”.

Archivaldo monumental se ubica en la puerta uno de la Terminal 1 del aeropuerto, y Perseidas se localiza en la glorieta de entrada de la Terminal 2, para su creación, el artista tardó alrededor de seis meses.

“Las piezas están inspiradas en el concepto humano, el lado engrandecido o exaltado de nuestros logros así como el poder de cambio, la posibilidad de  trascendencia. En descubrir los alcances ilimitados que tenemos como especie, como pueblo”, dijo a La Razón.

Desde 2013 el AICM ha sido sede de la exposición Raza de Bronce, que el artista michoacano pretende llevar a los diez aeropuertos más importantes del mundo. Estas obras tratan de seres fantásticos, que hablan del vuelo, del tiempo, y que se fusionan con el movimiento y vida en un espacio como el aeropuerto.

Ésta no es la primera vez que el escultor, quien ha participado en más de 200 exposiciones colectivas e individuales, dona obras. El año pasado regaló su pieza Alas de México a la Ciudad de México, la cual se ubica en Paseo de la Reforma.

“Se entregan estas alas a cada mexicano que las quiera usar y que se sienta capaz de volar tan alto como su voluntad lo permita”, expresó en aquella ocasión.

Ese mismo año regaló su pieza Centauro y Ángel, al Museo de Arte de China en Shanghái, uno de los recintos más importantes de Asia.

La donación que hace ahora al aeropuerto capitalino significa que alrededor de 10 mil viajeros, nacionales e internacionales, admirarán estas dos esculturas. El mes pasado esta terminal aérea registró 12 mil 800 pasajeros, mientras que en marzo la cifra fue de 16 mil 800.

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