La rambla cotidiana del Blues mexicano

La rambla cotidiana del Blues mexicano
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Por Carlos Olivares / carlos.olivares.baro@hotmail.com

El blues es cepa de muchos géneros musicales (Jazz, Gospel, Rock, Soul, Rhythm & Blues). Nacido en las plantaciones de algodón del sur de Estados Unidos, los esclavos interpretaban sus worksongs y el majestuoso Misisipi atestiguaba los ritmos sincopados en 12 compases de estructura sencilla: call/and/response como puesta en escena del dolor y las alegrías de los cultivadores negros. Línea lírica repetida dos veces, rematada en la tercera con copla alargada en intervalo de elocuente dicción por el solista. Coro bajo las ascuas de un sol implacable: blues de confesión latente, metáfora de lo cotidiano.

Eres tú sólo blues (Producción Independiente, CDMQ – 176) es el más reciente CD del grupo mexicano de blues La Rambla que, conformado por diez composiciones arraigadas en el estilo Chicago e influencias country/texana, se va abriendo camino entre los bluseros de corazón.

Cuando le pregunté a sus integrantes una definición de lo que hacían, me dijeron: “Interpretamos blues mexicano. Un blues para expresar lo cotidiano de la ciudad; para nosotros el blues es vivir, vibrar con unas cuantas notas y expresarlas lo más plausible que se pueda…”

Con un formato que recrea a los grupos clásicos: Gil. A. Casillas (voz, guitarra, slide), Arturo Medina (guitarra líder y voz), Rafa García (bajo y coro), Héctor Florentino (batería, percusiones y coro) y José Luis García F. (teclados), su acústica revela un dominio técnico de las tonalidades explícitas del género reforzadas esta vez, con oficiosos músicos invitados (Ricardo Zamora, sax; Jorge García, armónica; Beatriz Flores, teclado; y Eliezer

“Chelín” Ruiz, acordeón). Blues con textos en castellano y planos melódicos/rítmicos de singular limpieza armónica. Es interesante la orquestación de “La casa de mi amor” (Gil. Casilla) donde un instrumento, quizás poco explotado por músicos bluseros (acordeón), dialoga con las guitarras desde propuestas que silban aires sureños/country/soul de consumada delicadeza festiva.

El discurso del álbum va trenzando plazas que se definen en cada pista:“Eres tú sólo blues”: los apuntes del sax generan una atmósfera soul/hythm & blue de enérgica ejecución; “Mi gato negro”: la guitarra líder teje con soltura los motivos melódicos; “Oh mi amor”: el tabaleo percutivo nos recuerda a Roach, y los ataques del sax nos remiten a Eddie Shaw; “En el camino”: inteligente manejo de las pausas/silencios; “Si tienes un amigo” : propuesta rockera con atemperados dibujos orleansianos del sax. Estamos en presencia de un grupo que con afecto edifica un blues renovado desde los diques del compromiso con la música. Propuesta que “descansa en la firme idea de ofrecer, a quienes siguen el blues, un mensaje ciento por ciento mexicano”.

Nueve años de camaradería y complicidad blusera que se traduce en este CD que vale la pena escuchar.

Con calificación: Bueno.

Un imprescindible

Béla Bartók / Emerson String Quartet 6 String Quartets

Béla Bartók (Nagyszentmiklós, 1881 – New York, 1945) se enamoró del folclor musical húngaro, lo estudió de manera apasionada y fue el punto de partida de sus originales composiciones. El Cuarteto de Cuerdas Emerson (ocho Premios Grammy incluyendo dos al mejor Álbum Clásico) afronta sus Seis Cuartetos para Cuerdas. Textura armónica de delicada aspereza y ritmos asimétricos que los integrantes de Emerson asumen con destreza. Bartók en ámbitos melódicos inusuales. Selva sonora. Astringencia. Lluvia armónica ineludible.

Buika / Mi niña Lola

Flamenco/jazz/bolero/afro bajo la dirección del sensible Javier Limón. Buika canta y los mirlos se acurrucan en las ramas de los árboles para atenderla. Buika o la rabia aullando las nostalgias de todos. Buika o una niña andaluza negra que se entromete inalterable en nuestro pecho para robarnos migas del corazón. Hay discos que se escuchan una o dos veces y ya: Mi niña Lola se escucha muchas veces porque aunque no lo escuchemos la suculencia de la voz de Buika persiste carcomiéndonos, y ¡pobre de nosotros! en borboteo perenne enamorados: mordiendo agrios cáñamos en añoranza alucinada. El niño Josele (guitarra flamenca), el inefable Jerry González (trompeta), los cubanos Horacio “El negro” Hernández (batería) y Alain Pérez (bajo), José Reinoso (piano), el flamenco Ramón Porriña (percusión). Cuerdas, palmas, coros y Montse, susurrante cómplice invitada. Buika dulcemente violando el poco sosiego que nos quedaba.

Michael Brecker / Tales from the Hudson

El sax de Michael Brecker (1949-2007) sigue reverberando inolvidable. Ganador de 13 Premios Grammy, fundó con su hermano Randy (trompetista) el grupo de fusión (jazz /rock) Brecker Brothers. El río Hudson corre acompasado en la sonoridad de un tenor de inflexiones extrovertidas, unas veces; y de una intimidad arrobada, otras. Inscrito en la vertiente hard, Tales from the Hudson (¡Impulse! Records) es un álbum antológico. Con una nómina de ejecutantes virtuosos: Pat Metheny (guitarra), Jack DeJohnette (batería), Dave Holland (bajo), Joey Calderazzo y McCoy Tyner (piano), Don Alias (percusiones), Michael Brecker despliega sus ataques en franjas y visos donde lo armónico “viste” a la melodía por necesidad discursiva: nunca gratuitamente, pecado de algunos jazzistas actuales. “Naked Soul” (Brecker) ejemplifica el estilo espléndido de un saxofonista inexcusable en la crónica del jazz contemporáneo.

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