Las Claves

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La cantante y compositora, Natalia Lafourcade, presenta Hasta la raíz (Sony Music, 2015): doce temas inéditos, que develan a una artista en total madurez después de más de dieciséis años en los escenarios de México, Estados Unidos, Japón, España y Chile, entre otros. Su disco anterior —tributo a Agustín Lara—, Mujer divina, la hizo acreedora a varios reconocimientos internacionales, dos Premios Grammy Latino 2013 (Mejor Álbum de Música Alternativa, Mejor Video Musical) y certificación en México de Disco de Platino (más de 100 mil unidades vendidas).

“En este material me di la oportunidad de escarbar muy profundo en mis sentimientos: dejé que lo que se encontraba en ese lugar, saliera de mí y se convirtiera en canciones. Conecté con mi alma, dejé volar mi voz”, ha dicho la intérprete de los éxitos “Te quiero dar”, “Amarte duele” y “Ella es bonita”. Figura concluyente en los espacios del rock/pop alternativo de Hispanoamérica y España, ha sabido incorporar matices de huapango, bolero, bossa nova, aires sudamericanos, soul y jazz desde singulares y atrevidos espectros armónicos.

Con formato orquestal de guitarras, cuerdas (violines, violonchelos, violas), bajo, vientos/brass (trompeta, flugelhorn, trombón, flautas, corno francés, clarinete bajo, saxofones), percusiones, teclados, piano y programaciones, Hasta la raíz ha sido producido por el rockero argentino Cachorro López con la colaboración del cantautor mexicano Leonel García. “No pudimos pagarle a un productor muy famoso —no voy a decir su nombre—, quien fijaba sus honorarios en cifras desorbitantes. Decidí refugiarme con mis amigos, hacer canciones cómplices con ellos. Cachorro y Leonel lo entendieron. Fueron sesiones de grabación en que prevaleció la confabulación musical”, comenta la multiinstrumentista (guitarra, bajo, cavaquinho, banjo, piano, saxofón...) originaria de Coatepec, Veracruz.

Sonoridad que explora el folclor mexicano, el rock, gamas de soul y fusiones en que el blues y ciertas acentuaciones jazzísticas se hacen patentes. El tema que da nombre al álbum, “Hasta la raíz”, se extiende sobre delineación de huapango en costura disyuntiva de pop (“Sigo cruzando ríos, / andando selvas, / amando el sol...”). “Mi lugar favorito” (“Hoy dejo entrar el sol / por la ventana / y me pierdo en tu mirada...”) explora consonancias jazzísticas esbozadas por el sax (tenor, barítono) y oscilaciones del trombón de vara que los fraseos de Lafourcade acompañan con sugerentes ataques de scat.

Destacan “Antes de huir”, “Ya no te puedo querer”, “No más llorar”, “Para qué sufrir” y “Estoy lista”: el fresco registro de soprano de Lafourcade proyecta cordiales recitaciones. “Vámonos negrito” entra a las concordias sureñas y afroantillanas subrayadas por el cuatro venezolano, simetrías del flugel y percusiones. Hasta la raíz, cuaderno imprescindible en el contexto de la canción hispanoamericana.