Libro descubre labor de la CIA en México

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Foto Juan Carlos Aguilar La Razón


Durante los años 50 y 60 el gobierno mexicano sostuvo una estrecha relación con la CIA, al grado de que “prácticamente cualquier cosa” que Estados Unidos quisiera saber sobre México, le era informado inmediatamente.

Era tal la filtración de la agencia de inteligencia en nuestro país que tuvo en nómina a tres presidentes: Adolfo López Mateos, Gustavo Díaz Ordaz y Luis Echeverría, quienes fungían como informantes fieles de uno de los maestros del espionaje del siglo XX y, en ese entonces, procónsul virtual en México: Winston Scott.

La historia de este agente secreto, poco conocida por el público, es ahora revelada en el libro Nuestro hombre en México. Winston Scott y la historia oculta de la CIA (Taurus), del periodista estadounidense Jefferson Morley.

La obra narra el paso de Scott por México, donde —desde la embajada de Estados Unidos— trabajó con una red de inteligencia de unas 50 personas y muchos más informantes. En entrevista, Morley explica:
“Se intercambiaba información en ambos sentidos: de México a la CIA y viceversa. En el caso de Díaz Ordaz, daba mucha información a Scott, prácticamente cualquier cosa que el agente deseara saber, como qué haría nuestro país ante la Organización de las Naciones Unidas o cuál era la relación que se tenía con Cuba.

“Respecto a la matanza del dos de octubre, no creo que Scott quisiera saber lo que iba a hacer Díaz Ordaz, porque él entendía muy bien que el presidente no quería revelar nada al respecto. Lo que sí es un hecho es que Scott le dijo: ‘tendrás mi apoyo ante cualquier decisión que tomes’. Y tener el apoyo del gobierno de Estados Unidos era lo importante para Díaz Ordaz; él quería que el gobierno estadounidense no se sorprendiera cuando atacara a la oposición”.

Sobre cuánto dinero pagaba Scott a sus tres informantes de lujo dice que nadie lo sabe. “Tal vez cientos o miles de dólares. Pero la cantidad de dinero no es el punto; lo importante es la amistad entre estos hombres. Ése es precisamente el secreto de Scott: era muy amable, con una personalidad muy atractiva, que le permitía tener amigos muy disímbolos”, expresa Morley, quien ha trabajado para The Washington Post y The New York Review of Books.

En total, fueron 13 años de colaboración, de 1956 a 1969, poco antes de la muerte de Scott, ocurrida repentinamente el 26 de abril de 1971 por un infarto al corazón. Por supuesto que con la muerte de Scott no se termina la relación con México, pero sí se transforma. “Sucede que Scott era una persona excepcional que tenía una profunda amistad con estos hombres.
Eso lo hacía diferente. Actualmente, Felipe Calderón no es tan buen amigo del presidente de la CIA, así que ahora la relación es un tanto más fría”, señala Morley.

La obra —que le llevó al autor tres años de investigación— contiene además un prefacio de Michael Scott (hijo de Winston Scott) y una selección fotográfica que revelan datos importantes sobre la vida de este misterioso hombre.

Nuestro hombre en México.

Winston Scott y la historia oculta de la CIA

Autor: Jefferson Morley

Editorial: Taurus

Costo: $320


Identidades secretas

La CIA tuvo como informantes a tres mandatarios mexicanos y al sobrino de uno de ellos:

»Adolfo López Mateos: “Litensor”

»Gustavo Díaz Ordaz: “Litempo-2”

»Luis Echeverría: “Litempo-8”

»Emilio Bolaños: “Litempo-1”

Jefferson Morley

Nacionalidad: Estadounidense

Profesión: Escritor y periodista

Ha trabajado en The Washington Post y The New York Review of Books